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hasta que se creo el Obispado de Sonora. En el lado norte de Sonora, en la Pimería Alta y Baja se adoptó el método antiguo de administración comunal, mientras que en la Opatería y después de 1776 en la Pimería Baja, existió una especie de administración hibrida en las comunidades, es decir, ni método antiguo, ni doctrina secularizada, pero podríamos decir, que era una fase intermedia de definición evangelizadora, tendiente a la secularización y que administrativamente tenia menoscabo en las decisiones de los ministros, donde sólo se encargaban del aspecto espiritual de la población con respecto al desarrollo social y cultural de los indios. Además, la flexibilidad entre un método y otro, siempre partió de las condiciones y gestiones de los funcionarios reales encargados de la administración de los pueblos. En la Pimería Alta, el método antiguo demostró que las comunidades bajo la dirección del ministro eclesiástico, resolvían las necesidades básicas de subsistencia basado en el trabajo comunal de los indios, con posibilidades de aumentar la producción de cosechas, que después de ser distribuidas entre la comunidad, se podían tener excedentes, mismos que intercambiaban por otros bienes necesarios para la misión. En el aspecto religioso, la misión fronteriza siguió cumpliendo con sus objetivos de congregar y convertir a los indios gentiles a la religión católica, haciéndolos “hijo de misión”, para que paulatinamente aprendieran a vivir en comunidad cumpliendo las obligaciones de trabajar, acudir a misa y cumplir con los preceptos básicos de la doctrina católica. El comportamiento de las misiones franciscanas en la Pimería Alta, lejos de ser una institución cerrada, dedicada sólo a la conversión de los gentiles, en los documentos se muestra como una empresa dinámica, abierta, flexible, con capacidad de decisión en los pueblos, respetando tradiciones y costumbres de los indios, permitiéndoles salir a trabajar a las minas y a las haciendas y ranchos de los vecinos, pero también marcando tiempos de trabajo para la comunidad. La misión hizo realidad sus objetivos de construcción de templos y casas para los indios, gestionando sus derechos comunales, comprometida a la enseñanza no sólo de la doctrina, sino también de oficios necesarios para formar “operarios” como constructores, carpinteros, herreros, tejedores, cardadores etc. con la finalidad de que al contratarse devengaran un salario o jornal. Por otro lado, los indios
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