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reconstrucciones han modificado el planteamiento original, al menos en los retablos interiores. En las construcciones permanece intrínseca la característica del voto de pobreza que profesaban los padres de la orden franciscana, la frialdad y sencillez de los retablos del neoclásico fuero muy recurrentes en estas latitudes, así como la columna tipo Toscano, la decoración discreta de las fachadas, y sus dimensiones eran parte de su ideología. Es posible decir que los templos se realizaban a criterio del misionero, evocando tal vez la imagen de la iglesia de su pueblo, o también pensando siempre en la economía misional realizaron templos de carácter austeros. Por otra parte debemos considerar que los templos fueron construidos de acuerdo al número de población existente. De tal manera, que las dimensiones sagradas fueron flexibles, ya que sólo se agregaba o se aumentaba las medidas de acuerdo a las disposiciones técnicas que se tenían. Por ello, hoy en nuestros días es notorio que la capacidad para congregar a los fieles en los templos no cumpla con las necesidades de población existente en los pueblos. La adquisición de ornamentos al culto y de sacristía representó el complemento del santuario, no podríamos imaginar un templo cristiano sin retablos, sin pinturas, sin esculturas, sin Custodias, sin sotanas, ostias y tantas cosas más que son parte de la liturgia y del simbolismo religioso, representado por Dios. Conocemos ya algunos inventarios, que dan cuenta de la cantidad de artículos religiosos que se mantenían dentro de los templos. La compra de los mismos, tenía que ver con el proceso de evangelización y enseñanza de la doctrina cristiana. En el entendido que los dueños de las temporalidades eran los indios, los misioneros los hacían sentir que con su trabajo se adquirían las cosas. Fue también estrategia de los misioneros adquirir dichos bienes porque fortalecían el sentido de identidad, a la vez que los indios desarrollaban el sentimiento de respeto y cuidado de su templo. Es también concebible que los ornamentos, sirvieran como material pedagógico y un elemento de fe para la enseñanza de la doctrina, es decir, lo simbólico era más fácil explicarlo con dibujos o imágenes para el buen entendimiento de los indios.

