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directa del misionero, pero si bajo el brazo ejecutor del propio gobernador indio o del teniente en turno. Es decir, los misioneros sacaban a relucir el amor filial y la actitud paternalista sobre los indios, al hacerse partícipes del dolor experimentado por el castigo recibido, al detener o negociar de manera piadosa ante el verdugo la pena dictada por su delito. Es en este sentido, que los castigos continuaron siendo la marca del régimen misional en el noroeste novohispano “que requería del empleo físico y simbólico de la violencia para disciplinar a los indios. Los templos de tierra construidos en la época de los jesuitas, siempre estuvieron adornados con retablos de madera dorados y pinturas realizadas por pintores y escultores que ahora son reconocidos como los mejores representantes del arte religioso colonial en la Nueva España. Igualmente, los misioneros fueron muy ostentosos en su vestir y en los ornatos de sacristía, el oro y la plata es común en dichos objetos. Además, con la fastuosidad de las celebraciones religiosas, simbólicamente proclamaban a los cuatro vientos la riqueza de la administración misional, siendo la invitación dedicada a los indios gentiles para vivir en policía. Lo anterior muestra que la explotación de la tierra por el método de administración comunal siempre fue sustentado en la economía misional. Sólo que en la época franciscana se caracterizó por tener una fiscalización constante por el Patronato Real y el Colegio de la Santa Cruz de Querétaro. Respecto a la construcción de templos en los pueblos de misión durante la administración franciscana, el cobro de obvenciones, el intercambio de excedentes producto del trabajo de los indios en las tierras comunales de la misión y el complemento de la comercialización o renta de la fuerza del trabajo indígena a los dueños de rancherías, minas y haciendas, el padre misionero sostenía la economía misional. Después de asegurar la alimentación y vestido de los indios, designaba recursos para construir los templos y dotarlos de ornamentos litúrgicos y eclesiásticos.
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