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El proyecto reformista en las provincias. Las medidas reformistas tuvieron una aplicación diferenciada en algunas regiones como la Pimería Alta donde se autorizó la administración de sus temporalidades y el sínodo a cada uno de sus ministros del Colegio de Querétaro. Mientras que en las doctrinas del Yaqui, al cura doctrinero Francisco Joaquín Valdez se le retiró el sínodo al autorizarle el manejo de las temporalidades, a diferencia de la Pimería Baja y Opatería que faltando religiosos seculares quedaron al cuidado temporal de misioneros franciscanos con el apoyo real del sínodo pero sin la facultad del manejo de sus bienes de misión. Fracaso del proyecto inicial: zonas con diversas formas de administración eclesiástica. El Obispo Pedro Tamarón y Romeral, al enterarse del decreto de expulsión de los misioneros jesuitas, “[…] escribió a su vicario en Álamos dándole instrucciones para sustituir a los retirados jesuitas por curas diocesanos y como deberían ser distribuidos”. Posteriormente en comunicación con el virrey y el gobernador Juan Claudio Pineda, el Obispo ofreció no sólo curas diocesanos para las provincias de Sonora y Sinaloa sino 86 también para las misiones de la frontera septentrional de la Tarahumara y Chínipas. Como bien lo expuso José de Gálvez en su informe al Rey A la llegada de las californias, dispuse que la administración temporal de las misiones se encargase a los clérigos religiosos del colegio de la Santa Cruz de Querétaro, a quienes se habían confiado en lo espiritual, cuando se sacaron de ellas a los jesuitas, y autoriza2 después por el cabildo eclesiástico de Durango en sede vacante, el vicario general de aquellas provincias don Pedro Gabriel de Aragón cura del real de los Álamos, erigió en curatos con mi acuerdo y a instancias de los indios de Sonora, todas las misiones de Sinaloa y una gran parte de las situadas en Sonora, atendiendo al estado de ellas y sus fundaciones cuentan más de ciento setenta años de antigüedad, pero la falta de eclesiásticos seculares, por la muerte del señor Obispo don Pedro Tamarón, dejó sin efecto en Sonora la erección de parroquias y sólo hubo curas, con los destinados por el cabildo para las misiones de Sinaloa, quedando los religiosos franciscanos de la provincia de Jalisco y algunas de la Santa Cruz de Querétaro en la administración 87 interina de la otras. 86 McCarty, 7. 87 De Gálvez, 149-15.

