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En el caso de Lola, ella es prototipo de belleza occidental, sin embargo, en la novela da un giro. Dolores empieza simpatizando con los seris y termina siendo uno de ellos. Siguiendo a Jean Franco, es a través de estos nuevos personajes, cuyos amores terminan en tragedia, que el autor de cada novela expresa un sentido de nacionalidad contrariado por factores exteriores; las protagonistas se identifican con los indígenas a la vez que son portavoces del autor en defensa de lo nacional contra lo extranjero; Cuando hay protagonistas masculinos, estos no son europeos. Como en las novelas de Enriquillo, El Zarco y Clemencia cuyos protagonistas son feos y oscuros, pero que demuestran tener nobles sentimientos. A principios del siglo XIX, el estereotipo de lo masculino 327 en la literatura mexicana se centra en el concepto de mestizaje. Aún cuando cuestiones raciales no se anulan de nuestra cultura, se asoma una identidad compartida que supone cierta integración racial, sin embargo, esa integración implica un status 328 . Para los años en que aparece El Zarco (1901), de Altamirano, el indígena se ve reivindicado pero sólo si acepta los valores que la nueva sociedad mexicana está construyendo y abandona los propios. En la época de Fernando Rojas, después de la publicación de Santa (1903), se empieza a identificar lo masculino con la barbarie. El indio es un hombre, fuerte, hermoso dentro de su fealdad. El concepto de masculinidad cambia, pero sigue cubierto con connotaciones raciales. 327 Para ampliar información sobre este tema ver Jornadas Universitarias sobre Masculinidad. Marzo de 2004. http://www.tucomunidad.unam.mx/Files%20HTML/L_casadelaspalabras.htm 328 Ver El periquillo Sarmiento de Fernández de Lizardi donde muchas veces, el mestizaje se muestra como producto de una violación que implica la superioridad del español con respecto al indígena. 175
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