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el botín robado a los blancos, que la tendrían ahí hasta que los blancos negociaran y la cambiaran por “cinco caballos y una arroba de cueros curtidos” Entra Coyote a la “cabaña” y le dice que las ancianas le han puesto un precio y que él estaría dispuesto a pagar el “precio más alto que se haya pagado por hembra alguna” (p.165). Ella le contesta que no puede porque está comprometida. Él pregunta que con quién, ella responde que con Néstor Ariza y coyote dice: “-Entonces Coyote aumentará esta noche ante las abuelas el precio que tenía ofrecido por ti” (p.166). Por la mañana, Indalecio le platica a Lola el acuerdo que tuvo Coyote con las ancianas. La narración que hace Indalecio tiene la estructura de un cuento indígena, con un estilo parecido al del Popol Vuh, incluye un estribillo: “No, tus hijos ¡oh bravo jefe!, nacerían descoloridos y enfermos del mal de los yoris” (pp. 166-167) que se repite cada vez que Coyote aumenta el precio que tendría que pagar por Dolores. Al finalizar el segmento, Coyote ofrece algo (no se sabe qué a estas alturas del relato) que aceptan las ancianas sin necesidad de que le agregue algo más al precio. • La casa de las doncellas heridas Consta de once páginas que narran el ritual que hacen los seris cuando las adolescentes empiezan a menstruar, ellas no deben salir de la “casa de las doncellas heridas” ni ver la luz del sol. Permanecen con los pies cubiertos con hierbas y no debe verlas ningún hombre, porque los seris piensan que pueden atraer enfermedades, o que la pesca y la caza serán infructuosas. Las adolescentes permanecen ahí mientras dura su menstruación, pero al salir tienen prohibido pisar con sus pies descalzos “el rostro de la abuela” tierra hasta la ceremonia de iniciación. 196

