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Luego de cuatro días, Lola se entera de que la mano del niño que curó la hechicera, se había puesto “gorda y verde como un sapo”. El niño tenía fiebre. Lola tuvo deseos de visitarlo aunque los familiares del pequeño no lo vieron de buen modo. Ella le pidió que la dejara intentar con “la ciencia de los yoris” y una anciana permitió que Dolores lo intentara. Ella utilizó agua hervida para curar la herida y lo vendó. Tórtola Parda llega y se lanza contra el enfermo y contra Lola, pero la anciana la contuvo. Dolores visitó tres veces más al enfermo e hizo la misma curación. El niño se recupera y Dolores adquiere el prestigio de maga superando el de Tórtola Parda. El autor comenta que dicha curación se convierte en un axioma: “mano que sangra de tiburón, cura sacando el espíritu de la bestia que se anida en las carnes del hombre” (p.186) y en una página y media ensaya la manera en que, supone, los indígenas llegaron a esa conclusión. Termina el capítulo cuando el pueblo entero se preparaba para dar la bienvenida a Coyote y sus hombres. • El precio Casi diez páginas. Lola recibe como agradecimientos una serie de regalos por parte de la familia del niño a quien curó. Le llevan a una niña con tos y la cara morada. Ella pide que sea aislada porque puede infectar a otros. Llega entonces Indalecio y le indica que hay un hombre a quien debe salvar, pero le aconseja que debe ir sola. Dolores sigue a Indalecio y se encuentra con que es Juan Vega quien la está esperando para que vuelva con él a Guaymas. Juan le platica que Néstor corrió a su padre de la casa y que éste, ahora enfermo, vive al lado de la casa de don Carbonato. Le explica que Ariza viene con doscientos hombres para luchar por ella. 198

