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jamás aquel retoño debería estar expuesto al desprecio de los blancos; jamás aquel retoño podría prender ni fructificar, en la medida de su propio destino, sobre el estéril campo donde sólo crecen los egoísmos y la codicia. Su medio era aquél rústico, turbulento, como el amor que lo había concebido (p.221) Vuelve a la tribu pues considera que su hijo debe ser “indio de cuerpo y alma, porque es hijo de indio, hecho y nacido bajo los cielos yoremes y entre el terregal kunkaak...será seri como la bahía, como la sierra, como la comadre luna” (p. 221) El capítulo termina cuando Coyote regresa herido al poblado y la gente decide dejar sola a Lola para que cure a su pareja y aprenda a ser una verdadera matrona. • Coyote-Iguana Consta de diez páginas donde se refiere la transformación física de Lola y la penetración de la misma en la vida religiosa de la tribu. Coyote Iguana II tiene ya dos años a quien el narrador describe: Ya apunta en su garbo la prestancia de la raza paterna: luengo de piernas, el pecho amplio y la cabeza bien sentada sobre un cuello robusto, cubierto por exuberante cabellera lacia y lustrosa, como acabado en extraño metal. El color de la piel, de un bronceado rotundo, afirma por completo la preponderancia en la mezcla de la sangre yoreme. (p.223) Lola tiene un segundo hijo, Coyote Iguana III, pero éste nace con más características de blanco que de seri. Las voces de los seris dicen “ha nacido un yori entre los yoremes” (p.228) y Coyote comenta: “Veremos si este yori es capaz de cazar con sus flechas un gorrión en vuelo” (p.228) Relata el “bautizo” de Coyote Iguana III, sus padres lo detienen mientras “Cuernicabra, sin pronunciar palabra, recoge en una concha de la espumante 202
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