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Étnicamente, los montañeses eran cántabros romanizados. Esto se debe a que antes de la conquista de los romanos al territorio español, la región que se conoce como la montaña quedaba dentro de la antigua Cantabria. De aquí se desprende que el término “cántabro” probablemente sea de origen celta y signifique: “los que habitan en las peñas […], los 41 montañeses”. Cabe señalar que “históricamente Cantabria se caracterizó por su tenaz resistencia al dominio romano y visigodo” (González Echegaray 1996, 204). Además, este espacio es considerado “la cuna de Castilla”, así como del idioma castellano, debido a que es una de las zonas desde las cuales se inició la “reconquista y repoblación” de España. Es por esta razón que la gran mayoría de montañeses disfrutaban del privilegio de la nobleza, incluso los de cuna humilde (Ibid, 204-205). Los vascos y montañeses en Andalucía. Durante gran parte del siglo XVIII el comercio indiano estuvo monopolizado por dos 42 puertos andaluces: primero por Sevilla, desde el siglo XVI hasta 1717; después por Cádiz, desde 1717 hasta la entrada del libre comercio en 1778 (Brading 1975, 137; Gómez 2008, 621). Posteriormente otros puertos españoles fueron abiertos al comercio trasatlántico. Esto significa que antes de que se estableciera el libre comercio, la entrada y salida de todas las personas y mercancías únicamente se realizó por estos dos puntos, respectivamente. En 41 Artículo sobre la extensión del territorio montañés. http://www.luisfer1.com/descargas/montaneses_bibliografia.pdf Pags. 11 y 12 (8 de diciembre de 2013). 42 En la Nueva España el puerto de entrada de las mercancías provenientes de Europa era el de Veracruz (Brading 1975, 136). Sin embargo, en ese puerto se propagaba fácilmente la fiebre amarilla (Félix 2010, 40- 41 y 60-62; Ruiz de Gordejuela 2011, 80 y 81). Probablemente por este motivo, a partir de 1729 se optó por trasladar las mercancías a la feria comercial de Jalapa (Brading 1975, 137), “punto sano y de delicioso temperamento” (Ruiz de Gordejuela 2011, 81), para que ahí fueran vendidas a los almaceneros de la ciudad de México. No se permitía a los comerciantes de Cádiz llevar sus mercancías más allá de Jalapa. Los comerciantes de México trasladaban los productos a la capital del virreinato y de ahí los vendían para ser distribuidos por toda la Nueva España (Brading 1975, 137-139). 77

