Page 165 - RED001110
P. 165

del general Santa Anna que manchó con su nombre la lista de los presidentes federales”, al

                  decretar en Tacubaya leyes “semi monárquicas” y “antipopulares”. 257


                         A partir de ese hecho, los sonorenses veían cómo sus recursos eran enviados a la

                  capital por “agiotistas” desinteresados por la “desnudez de los soldados presidiales”, lo que


                  les hacía sentirse menospreciados como mexicanos; pero consideran no ser el único pueblo

                  que manifiesta con energía que el centralismo provoca la infelicidad de la república. Decían


                  que el “conflicto público” era denunciado  en Durango, Guanajuato, Puebla, Querétaro,

                  Oaxaca, San Luis y Zacatecas, demandando el  federalismo; y por tal motivo, el pueblo


                  “más menesteroso […] más abandonado y desatendido”, preguntaba a la presidencia de la

                  república, si estaba cometiendo un crimen al pretender reintegrar sus derechos (ibíd.).


                         Esta proclama también está dirigida al público nacional, aunque con la modalidad

                  que la lanzan vecinos de Sonora, con lo cual se pretende darle un sustento territorial al

                  pronunciamiento de Urrea. En ella, los sonorenses y su estado, aparecen como uno más


                  entre otros que se han opuesto al centralismo, aunque sea uno de los más perjudicados. Es

                  de mencionar la denuncia que se hace de las leyes semimonárquicas y antipopulares, pues


                  significa un discurso propio de los federalistas radicales, heredado de las logias yorkinas,

                  que debatían contra la forma de gobierno monárquica y los grupos de poder económico, en


                  tanto que reivindicaban al pueblo trabajador. Ese tenor también se advierte en la proclama

                  que lanzó el teniente José Enrique de la Peña, comandante militar del distrito de Baroyeca,


                  el 7 de enero de 1838 en Álamos. En ella secundó a Urrea e invitó al olvido de errores






                  257   A la magnánima nación mexicana, Impreso firmado por Leonardo Escalante, Antonio Carrillo e Ignacio Zúñiga; en
                  AGPJES, RC, t.4, Arizpe, 26 de diciembre de 1837.
                  El texto retomaba palabras que el ministro de relaciones José María Gutiérrez Estrada empleó para criticar la pérdida de
                  las instituciones federales a raíz de la instauración de las Siete Leyes que impuso la administración santanista, en clara
                  alusión a que el régimen central contravenía a la libertad de opinión y ejercicio de autogobierno de los territorios.

                                                             161
   160   161   162   163   164   165   166   167   168   169   170