Page 22 - RED001110
P. 22
definió como “alzarse contra el gobierno, declararse contra él, adherirse á algún
movimiento revolucionario” (DRAE 1852, 568; 1853, 1412). Las causas reconocidas de un
pronunciamiento fueron diversas: la protesta contra el abuso del poder, por el impedimento
al ejercicio de la autoridad o la petición de su revocación, contra las alcabalas, por una
cuestión religiosa, conflictos de propiedad, maniobras partidistas, la obtención del poder, el
ascenso militar. (Escriche 1863, 205).
A pesar de su incorporación tardía en los diccionarios, en la Nueva España se hizo
común el uso de vocablos para hacer referencia a las movilizaciones sociales, como fue el
caso de pronunciamiento, guerrilla, reforma y regeneración. Por ejemplo, el movimiento
insurgente novohispano en sus inicios fue considerado un motín; sin embargo, la similitud
de sus ideales con los de los revolucionarios peninsulares, le confirió un carácter de
revuelta legítima contra las autoridades reales porque se oponía al despotismo y el mal
gobierno. Así, durante la segunda década del siglo, términos como pronunciados,
revolucionarios, alzados, guerrilleros, se valoraban de forma positiva cuando se le asociaba
a quienes participaban en la resistencia contra los enemigos del reino, pero también, de
forma peyorativa para hacer alusión a los enemigos del imperio, específicamente, en mayor
medida a quienes formaron parte en la lucha insurgente (García 1997, 216, 221,223).
La ambivalencia mencionada es patente en la visión de José María Luis Mora, quien
en 1830, condenó a la conspiración que originaba la insurrección y sublevación porque
ocasionaban la alteración del orden público, una guerra civil inevitable, en la que se
destruía a las garantías sociales. Sin embargo, no consideró el pronunciamiento como
ilegitimo cuando “es resultado general de un sordo y secreto descontento. Y cuando este se
hace público, es sostenido, auxiliado y favorecido por los esfuerzos reunidos de la mayor
parte del país en que se verifica” (1994a, 475, 479). Por su parte, en 1835, José María
18

