Page 67 - ::El Colegio de Sonora :: Repositorio Documental ::
P. 67
58 San Javier, La Colorada, Subiate, Aigame, y el real de El Aguaje facilitaron su exportación de minerales por la cercanía del puerto de Guaymas. En el distrito de Baroyeca, en el partido de Sahuaripa, se encontraban La Trinidad, Mulatos, Guadalupe y Sesentona 148 , siendo las minas del partido de Álamos las más abundantes de Sonora durante años a causa de la riqueza de la veta en la Aduana, Minas Nuevas, Carrizalito y Promontorios, y por la menor intensidad y frecuencia de las incursiones de indígenas hostiles 149 . Los mineros lograron poca fortuna en ganancias en comparación con otras regiones del país, debido a la falta de una casa de acuñación de monedas en Sonora que funcionara de manera permanente. Esto obligaba a enviar la remesa de oro y plata a otros lugares en Durango, Guadalajara o la ciudad de México para su acuñación en moneda, o cual representaba altos costos para los mineros 150 . El asedio apache y la disminución productiva de las vetas ocasionaron el abandono de la labor en muchas partes del estado. En 1829, la actividad minera estaba en franca decadencia por falta de nuevas inversiones a causa de la inestabilidad política de la época 151 . 148 Ibid. 114 149 Ibíd. 150 Alrededor de 1825 se aprobó la instalación de una casa de ensaye en Guaymas, en 1834 se instaló en Hermosillo una casa de moneda: el 18 de noviembre de 1835, el gobernador de Sonora, Manuel Escalante y Arvizu comunicó al secretaria de Hacienda que dieron inicio el día primero del mes, la acuñación de moneda. El intento de acuñación local fue desaprobado por la presidencia de la república, y el 23 de diciembre siguiente, la secretaria de Hacienda informó “que las matrices que deban servir para la amonedación de oro y plata en la casa establecida en la ciudad de Hermosillo… han sido concluidas y entregadas” a un ensayador de la capital de la república. Posteriormente, la casa de moneda y todo intento de acuñación moneda en tierra sonorense fue prohibida, reabriendo la puerta a la falsificación, especialmente de la moneda de cobre; en Alberto Francisco Pradeau, Sonora y sus casas de moneda, Alamos y Hermosillo (Hermosillo: Gobierno de Sonora, 1983), 153; Velasco, “Noticias Estadísticas de Sonora y Sinaloa”, 63; Almada, “Diccionario de historia,…”, 132. 151 Quijada, “Apuntes sobre la minería en Sonora, 1821-1841”, 114.

