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disminución, teniendo cuidado de no incluir pedidos de otras personas. Además de separar de manera exacta lo que correspondía al ministro a la iglesia y a la misión. Para 1776, establecida la comandancia general de las provincia internas, se mantuvo la obligación de mantener informado al comandante general por el padre presidente, sobre la administración de las misiones en lo espiritual y lo temporal: de las cuentas de las siembras del común, sus utilidad y el cumplimiento formal de las funciones del padre misionero como la enseñanza de la “fábrica y la industria” a los hijos de la misión. Para ello, los padres presidentes visitaban a las misiones para informarse en que se gastaban los distintos bienes, con la finalidad de que los informes al Colegio contaran con una justificación precisa. Los padres tenían prohibido “al menos en teoría” hacer préstamos en dinero o en especie a riesgo de perjudicar a la misión y evitar caer en una acción de tipo comercial o de usura, que pusiera en duda la calidad moral del misionero. Las ropas enviadas a la misión eran del uso exclusivo para los sirvientes, pero en algunos casos podían ser usados para el pago de deudas, o intercambios por otros requerimientos de la misión. “En caso de urgencia, dicha ropa, incluso el chocolate podía convertirse a dinero por los medios existentes”. 209 Para argumentar el punto, presento los estados de cuenta de la misiones de San Ignacio y Santiago de Cocóspera de los años de 1787-1788 apoyado en la autora Cynthia Radding, para dar cuenta de los rubros en que se gastaron las temporalidades de los indios y posteriormente proponer un comparativo en porcentajes del total de gastos entre ambas misiones, teniendo en cuenta los gastos a “sirvientes” suponiendo que para esas fechas la misión de Cocóspera inició la reconstrucción del templo y finalizó después de 1796. Según informes del padre Juan de Santiesteban (ver figura 18) “la iglesia de esta misión se halla al concluir de una capacidad correspondiente de población y una arquitectura arreglada a las proporciones de la de tierra; de ladrillo y mezcla con bóveda y tejado sobre ella” 210 curiosamente la arquitectura de adobe de la época jesuita estaba siendo recubierta 209 AFSCQ. Documento 1, patente 2, enero de 1773 , legajo 25 210 APS. Microfilm. Rollo 75. septiembre 9, 1796, lo firma Fray Juan de Santiesteban.
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