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[…] el decreto de las Cortes, las nuevas disposiciones de hacer de esto indios ciudadanos, va reduciendo al país a la última desdicha, pues nos vemos sin quien asista a misa y rezo, considerán2e los indios dueños absolutos de su libertad, pues abandonan sus obligaciones, no reconocen a sus ministros en cosa alguna, nueve gentiles tengo en catecismo y se quieren venir al rezo, y aún se van a las campañas o correrías que hacen a las otras naciones gentiles, con el interés de ver si pueden, con el peligro de sus vidas, traer alguna gamuza o cuero. Del Sáric se me fueron seis gentiles que se estaban preparando para bautizarse asi anda todo lo demás…suplico en usted que haya empeño en que no se me 202 niegue la licencia […]. Las noticias sobre la invasión a España por el gobierno Francés y la guerra de Independencia en México, tuvieron repercusión en la Pimería Alta, poniendo de manifiesto la fragilidad del dominio religioso en las misiones. El pago del sínodo fue suspendido por el gobierno mexicano al no estar en condiciones económicas para sufragarlo. Por otro lado, las leyes de las Cortes de España influenciadas por las teorías ilustradas de igualdad, promovieron entre la población en general la repartición de tierras en parcelas individuales 203 . Dichas medidas afectaron a los misioneros emocionalmente, pensando que el fin de la administración misional estaba por concluir y que lo mejor para ellos era abandonar la región, su presencia había pasado a segundo término. Lejos estuvieron de imaginar que las cosas volverían a su cauce en 1814, cuando fueron derogadas las leyes de Cádiz en las colonias españolas al ser restituida la Monarquía en España. Para corroborar los datos, en comunicado del padre guardián fray Diego Bringas, quien escribió desde Oquitoa a Fray Juan Bautista de Cevallos el 4 de junio de 1814, explicando que el regreso de la Constitución de la Monarquía española no los había dejado tan mal a pesar de que los habían insultado anteriormente. Un tanto orgulloso por haberse elegido a los indios como alcaldes nacionales en los pueblos de misión, menos en Magdalena donde el cargo lo había ocupado una “gente de razón”. Por otro lado, hace mención a una serie de negociaciones realizadas de las cuales había sacado provecho, logrando que le aceptaran; que todos los naturales viejos, los recién convertidos y los vecinos de razón permanecieran unidos como miembros de un mismo cuerpo en paz y sujetos a su respectivas misiones y 202 AFSCQ. Documento 6, legajo 26, letra K, el Sáric, año de 1814, carta del padre Narciso Gutiérrez al padre José Jimeno. 203 Radding, “Las estructuras socioeconómicas”…, 18-19.

