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La figura 20, muestra un comparativo de los conceptos que los misioneros presentaron para justificar sus gastos. El porcentaje es sacado de la cantidad pagada en cada rubro sobre el total de los ingresos. San Ignacio pagó en ese año el 4.7% en salarios, mientras que Cocóspera invirtió 14.1%, existiendo una diferencia entre ellas de 9.4%. Lo que sugiere que la construcción del templo estaba en curso y que la construcción no la hacían los indios de la misión, entendiéndose que sólo a los especialistas de mano de obra se les cubría un salario tasado en reales de plata circulante, es decir a los que tenían un oficio y por lo regular eran foráneos. Mientras que a los indios de la misión el trabajo era recompensado por el pozole 216 tres veces al día, producto de las siembras del común de la misión Los sueldos cubrían la remuneración en dinero y especie a los sirvientes indígenas que no eran de la misión más allá de las tareas comunales asignadas, aún cuando los hijos del pueblo trabajaban en los campos y construían y reparaban las viviendas de la misión a cambio de alimento…la construcción de la iglesia requería particularmente de trabajadores de fuera quienes vivían temporalmente en las misiones. Finalmente el culto religioso absorbía una parte considerable de los recursos de la misión, con imágenes de santos cálices, órganos y manteles adornados como forma para impartir la doctrina a los indios a 217 su cuidado. El gasto en el concepto de “iglesia y culto” entre ambas misiones estuvo muy parejo, la diferencia es de 1.4% a favor de San Ignacio, en este rubro podemos considerar la compra de ornamentos litúrgicos que usaba el padre en la misa y los ornatos como las imágenes, esculturas, pinturas de utilidad a los misioneros para la enseñanza de la doctrina, así como las labores de mantenimiento y remodelación de los templos. Si sumamos el 14.1% de lo que se gastó en salarios, con el 12.5% de la inversión en “iglesia y culto” arroja un total de 26.6% que sería más de la cuarta parte de los ingresos que se aplicaron directamente a la construcción del templo y a la adquisición de ornamentos es decir que el rubro de la iglesia y culto quedó en un nivel secundario seguido del “vestir y alimentar “a los indios, ya que la cantidad asignada en ambas 216 Ignacio Pfefferkorn, Descripción de la Provincia de Sonora, libro segundo, trad. por Armando Hopkins Durazo, (Hermosillo: Gobierno del Estado de Sonora, 1983), 144. El pozole era el alimento que se les proporcionaba a los indios que trabajaban los bienes comunales de la misión. El pozole se preparaba con maíz, trigo, chícharos, frijol y carne seca, se cocinaba todo junto en una olla grande (caldera). 217 Radding, “La subsistencia indígena”…, 33.
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