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El otro aspecto, que se pone de manifiesto, es que los indios no participaban directamente con mano de obra en la construcción de las iglesias. Ya que ellos no podían descuidar sus labores porque se vendría abajo la economía misional. En este sentido, no importaba el número de familias naturales, es decir, no requirió ser muy numeroso para iniciar con la construcción de una iglesia. El padre Barbastro construyó la iglesia de Tubutama alrededor de 1784, donde residían siete u ocho familias hijos de misión y 26 familias de españoles y otras castas. A diferencia de Caborca, que siempre albergo un buen número de familias, no tuvo iglesia hasta la primera década del siglo XIX. Por otra parte, es de pensar que la emigración de población flotante hacia la misiones, de la Pimería Alta que funcionaba como generadora de empleos, haciendo eco a las instrucciones reales, con respecto a la convivencia como hermanos entre indios, españoles y otras castas. Además en los pueblos resultaba ser un mecanismo impulsor del mestizaje y la convivencia entre diferentes grupos raciales, de tal manera que los pueblos de la Pimería Alta, pasaron a otro nivel de socialización durante la conformación de pueblos mixtos. Con respecto a las disposiciones sobre la construcción de los templos, podemos concluir que, de alguna manera si se siguieron dichas disposiciones, pero se modificaban atendiendo a las necesidades de los pueblos, como hemos visto, las disposiciones se aplicaban en calidad de básicas, es decir, como un patrón definido. Al menos en la Pimería Alta, las construcciones que se hicieron no fueron de grandes dimensiones, siguen un patrón constructivo, un prototipo de la Iglesia de Jerusalén celeste, representando el templo como la continuación del mundo católico terreno y celestial. En ese sentido, el ancho del cañón o nave era la medida que se repetía hacia lo largo, según las necesidades en los pueblos. Posteriormente se anexaban las sacristías y demás aposentos que el padre requería con el tiempo. Acerca de la utilización de los inventarios y padrones son de cuantiosa utilidad, porque nos dan a conocer y a interpretar la vida cotidiana en varios aspectos de la sociedad; Trabajo, religión, fiestas, ocupaciones, muebles, manera de vivir entre otras cosas.

