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La ministración de los santos sacramentos y la atención de todas las cosas espirituales han sido siempre del cuidado de esta misión. Esto incluye todos los españoles e indios, quienes recientemente avanzaron al estado de tributarios y estos eran recaudadas en la misión y sus visitas como los residentes del valle de San José de Tacupeto y de Bámori. La recaudación del impuesto había sido anteriormente responsabilidad del curato del real de minas de Río Chico, localizado treinta leguas de la misión. He visto claramente como los españoles están tan desvali2 como sus vecinos indios, ambos existen dependientes de los otros por sus necesidades básicas. Ellos por más de un año habían sido capaces de cumplir con lo solicitado por el curato, quienes enviaban cada año por sus impuestos. A menudo 105 ellos habrían tenido que dar una joya, si ellos tuvieran, y darla por muy humilde miseria. Curiosamente el cura del real de minas de Río Chico, extendió sus cobros a la misión de Arivechi y sus pueblos de visita, supongo que por anuencia del teniente de alcalde mayor y la aceptación del gobierno indígena, lo extraño, es por qué el tributo no lo dejaban para cubrir las necesidades en la misión. Es interesante también lo que menciona el padre, acerca de que los indios y españoles se necesitan unos a otros, este detalle, indica que existe una convivencia entre ambos grupos, es decir, la población en general, era administrada por el mismo misionero, como si fueran curatos. Por otra parte, se resalta que los tenientes o alcaldes mayores ejercían un fuerte control sobre los pueblos de misión y los curatos, sobre todo para el cobro de impuestos, y el poco reconocimiento del gobierno indígena. Pedro Corbalán envió a Fray Antonio Jacóme en marzo 2 de 1773, un cuestionario para conocer acerca de los lugares bajo administración de los franciscanos de la Provincia de Jalisco, en el que se pedía responder a preguntas relacionadas con los indios como :su población, producción de la tierra, misiones que podían ser elevadas a curatos, medios y habilidades de los indios para soportar una parroquia, las villas que necesitaban ayuda y que deberían permanecer como misión y la extensión de cada distrito de misión. Informe que no todos los misioneros de la Provincia de Jalisco respondieron el punto de cuales misiones podrían ser curatos. Para una mejor idea ilustramos con algunas comunidades. En la villa de San Rafael de Pónidas, de población de indios jovas y españoles, el padre José María Cabrera señala la pobreza en que viven los pueblos, además, es interesante la percepción que tienen los misioneros de cómo los indios disfrutan de la supuesta libertad del método nuevo 105 Charles R. Carlisle y Bernard L. Fontana, “Sonora en 1773: Reports by five Jaliscan Friars” en Arizona in the West, vol.11, No, 2, (Tucsón: Universidad de Arizona, 1969), 181.

