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españoles y castas en los pueblos, son elementos que indican la seria transformación social que paulatinamente el método nuevo ejercía en el método antiguo de administración de comunidad continuado en la Pimería Alta. Igualmente las actividades de los indios fueron transformándose, algunos se vieron en la necesidad de abandonar los pueblos de indios para emplearse con los “vecinos”, avecindados en la misión, en rancherías cercanas, reales de minas y presidios. Esta dinámica social en las misiones se venía dando desde antes de finalizar el siglo XVIII, política que fue fortalecida por el gobierno español en la región y apoyada por la constante mediación a los misioneros por el Colegio apostólico presionado a su vez por el Real patronato. En documentos de la época, se aprecia la inestabilidad de la población nativa de la Pimería Alta, con tendencia a su disminución, pero en comparación con la Opatería y Pimería Baja, se podría considerar estable. A decir de Cynthia Radding, en su artículo “Las Estructuras Socioeconómicas de las misiones de la Pimería Alta, 1768-1850” donde explica que “la base de la población es pima; sin embargo se nota el influjo cada vez mayor en los pueblos de la Pimería Alta de pápagos, yumas, pimas gileños grupos al norte de la frontera misional y aún de los yaquis emigrados desde el sur”. 145 En este sentido la disminución de los pimas y el arribo de otras etnias a las misiones fue lo más representativo de la diversidad étnica y movilidad espacial en los pueblos. Por otro lado, los esfuerzos de los misioneros jesuitas y después los franciscanos estuvieron concentrados en convertir a los pápagos gentiles y los pimas gileños en sus salidas más allá de las misiones establecidas como la de Caborca y San Javier del Bac. Igualmente, siempre los pápagos fueron considerados hijos de la misión, sólo que estos entraban y salían de ellas al iniciar y finalizar los ciclos agrícolas de los pueblos. Es decir, funcionaban como mano de obra temporal en la misión, por lo que tenían derecho a los bienes cosechados, vestido y a los santos sacramentos proporcionados por el misionero. En sus visitas a la misión los pápagos llevaban consigo a los “nixoras” que vendían a los 145 Radding, “Las estructuras socio-económicas”…, 60.

