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presidios. De aquí se desprende, que uno de los aspectos relegados por la Corona, puede haber sido precisamente el de la distribución de dichos reglamentos. En la siguiente parte de su escrito, Bonilla defiende a Vildósola, en torno a haberse excedido en “cargar los generos y efectos a los individuos de su Compañía”, pues compara su conducta con la de sus antecesores, ya que considera que todos ellos habían lucrado con los sueldos de sus tropas. 138 También trata sobre las faltas de subordinación del mencionado capitán. Aquí hace mención de que nunca perteneció al Cuerpo de Veteranos, por lo tanto, lo creía “ignorante de las estrechas Reglas de la Profesión”. 139 Por último, hace mención de las cualidades que adornaban a Vildósola, siendo éstas “valor intrépido, conocimiento grande del Pais, de la Guerra de los Indios, aptitud, robustes, meritos y servicios”. 140 Además, en cuanto a la separación de su cargo, manifestó su desconsuelo ante la falta de este oficial útil, y la de los Capitanes Don Bernardo de Urrea y Don Gabriel Antonio de Vildósola (que por sus edades y achaques solicitan su retiro) dejan la frontera con muy pocos sujetos inteligentes y practicos del terreno y de la Guerra de los Indios, pues ya le consta a v.m. el reducido numero de subalternos que existen en los cuatro Presidios de la enunciada Frontera, y la inaptitud de los mas de ellos. 141 El 14 de junio de 1774, el gobernador Francisco Antonio Crespo dio contestación al escrito de Bonilla y manifestó que estaba de acuerdo con las razones que exponía sobre este asunto. Consideró que las faltas de las que acusaron a José Antonio y por las que lo arrestaron eran “mas bien hijas de la ignorancia, que de la malicia”. Al igual que Bonilla, 138 Ibid. 139 Ibid. 140 Ibid. 141 Ibid. 133

