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crecimiento de la planta. Con base en esa premisa, les indicó que el fertilizante nitrogenado aplicado en cantidad (40 libras equivalentes a 18 kilogramos) y tiempo correctos podía generar hasta un 60% más grano (ibíd., 135). Aún con el promisorio potencial, los agricultores no se mostraron de acuerdo y su respuesta literalmente fue la siguiente: “Doctor Borlaug, apreciamos su trabajo con el cultivo del trigo y apreciamos que puede resultar de mucha ayuda. Pero el suelo en este valle no necesita fertilizante” (ibíd., 136). Figura 22. Ensayos con fertilización y sin fertilización Fuente: Vietmeyer, 2009, 288. A pesar de su negación a la necesidad del uso de fertilizantes, uno de los líderes agrícolas del valle, Jorge Parada, ofreció al Dr. Borlaug sus campos para los ensayos del cultivo mediante el empleo de fertilizante. Una semana o dos posteriormente, Roberto Maurer, el único agricultor genuinamente interesado por los resultados de la investigación el primer día de 63 demostración, y Aureliano Campoy , el vecino que voluntariamente prestaba su maquinaria agrícola a Borlaug, se llevaron una gran sorpresa al ver los resultados de su cosecha. Siendo los únicos en haber aceptado probar la semilla de Borlaug, evidenciaron lo que la investigación y experimentación agrícola podían hacer por sus cultivos de trigo. Las 63 Rafael Fierros era el tercer agricultor que para entonces había aceptado la semilla de Borlaug, sin embargo, su cosecha no tuvo tan buenos resultados como los de Maurer y Campoy. 92

