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en al ámbito de la salud y, por primera vez, estableció como obligación de los ayuntamientos
de cuidar la conservación y propagación del pus vacuno.
Hasta este momento la norma fue cambiando hasta llegar a precisar las autoridades
directamente relacionadas con la atención a la salud pública: los prefectos de distrito y los
ayuntamientos; también se introdujo como un aspecto particular el tema de la “conservación
y propagación del pus vacuno”, relacionado directamente con el combate a la viruela. Sin
embargo, al parecer, lo establecido en la norma no fue suficiente para asegurar la vacunación,
como lo indicaría la gravedad de la epidemia de 1869.
Efectivamente, la propagación del pus vacuno en Sonora, se había manifestado
especialmente difícil de hacerlo porque no lo podían conservar. Así lo manifestaba el
gobernador del departamento en 1837, al tiempo que pedía al ministro del interior le enviara
el preservativo. 128 Por otra parte la aplicación de la vacuna era discrecional, como se observó
en la epidemia de viruela de 1843. En ese año se informó que en los poblados del partido de
Baroyeca, no se había vacunado a ningún niño, por lo que la viruela había seguido su curso
natural, causando 2346 enfermos y 230 fallecidos de la misma, esto es alrededor del 10% de
los enfermos. 129 En cambio, en la villa de San José de Guaymas se habían vacunado 222 de
262 niños; habían sido atacados de viruela 15, de los cuales habían muerto sólo tres. 130 Lo
anterior es muestra de que cuando se aplicaba bien la vacuna, se reducía considerablemente
la mortalidad por viruela.
Según la documentación revisada todavía para 1869, la vacuna no se aplicaba de
128 El gobernador de Sonora al ministro del interior. Arizpe, 12 de junio de 1837. AGES, Fondo Ejecutivo, tomo
83, expediente 12.
129 Noticia que manifiesta el número de personas a quienes atacó la epidemia de viruelas, las fallecidas y las
restauradas de la misma en el partido de Baroyeca. Franco Esquer, Baroyeca, 22 de septiembre de 1843.
130 Estado que manifiesta el número de niños vacunados, que carece de este preservativo, atacados de la
epidemia de viruelas y muertos de ellas en esta villa hasta hoy día de la fecha. José Pesqueira, San José de
Guaymas, 13 de julio de 1843.
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