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manera sistemática, sino cuando se tenían noticias de que la viruela había brotado o cuando
ya estaba en curso la epidemia. Así se observa en los reportes de los prefectos a propósito de
la epidemia de viruela. Por ejemplo, desde Álamos se daba cuenta de haber recibido el 12 de
febrero un vidrio conteniendo el pus vacuno para que se propagara como preservativo contra
la viruela. Cabe mencionar que para esta fecha ya hacía diez días de haberse presentado el
primer difunto, lo cual corrobora que la vacunación se iniciaba cuando ya estaba la epidemia.
El prefecto de Álamos, comentó en su respuesta que, desde hacía tres meses, directo de San
Francisco, California, le habían proporcionado un vidrio con el pus y que había sido
propagado en la ciudad con “buen eccito”. 131 Tal afirmación puede ser cierta, pues Álamos,
fue el lugar menos afectado en la epidemia, con una TBM de apenas 56 difuntos por cada mil
habitantes. Lo que sugiere, de nueva cuenta, que cuando se administraba bien la vacuna esta
tenía un efecto positivo en controlar la mortalidad por viruela.
De Hermosillo se informó al gobernador el 9 de febrero, a un mes del primer difunto,
que para evitar continuara la epidemia, a esa fecha se había vacunado la mayor parte de la
población y se estaba enviando a los pueblos del distrito el pus vacuno que se recogía de los
granos de los niños vacunados, que en ese sentido se le enviaba un “vidrio y unas costras
para su propagación”. 132 Este comunicado confirma la vacunación con la epidemia en curso.
Por otra parte, también se advierte que a los pueblos no se enviaba el pus vacuno original,
sino el humanizado (que se obtenía de los niños vacunados) y “costras”, lo que seguramente
influía para que no surtiera el efecto deseado la vacunación.
Tal situación se aprecia en el comunicado enviado desde el pueblo de Huépac, en el
131 Oficio de respuesta al gobernador del estado de parte de José L. Prado, prefecto de Álamos. Álamos, 19 de
febrero de 1869. AGES, tomo 416, 1869, documento 9.
132 Oficio de respuesta al gobernador del estado de parte de Eleazar B. Muñoz, prefecto de Hermosillo.
Hermosillo, 9 de febrero de 1869. AGES, tomo 442, 1872, carpeta número 2.
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