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que queda pendiente de indagar, pero que es motivo de otra investigación, es la relación que

                  guardan estos casos de sarampión con los que se reportaron en 1878 en Guaymas.


                         Para cerrar este apartado dedicado a los efectos demográficos es necesario señalar

                  que la epidemia de viruela de 1875-1877 tuvo un patrón de difusión de sur a norte y 75% de


                  las  defunciones  se  concentraron  en  Hermosillo,  Guaymas,  Álamos,  Pueblo  de  Seris  y

                  Magdalena.  Además,  es  posible  identificar  tres  tipos  de  estacionalidad  de  la  viruela:


                  prolongada  (efectos  largos  y  constantes),  intermedia  (crisis  de  cuatro  a  cinco  meses)  y

                  puntual o extraordinaria (crisis concentradas en dos o tres meses). Queda pendiente resolver

                  cuáles son los factores que provocaron este comportamiento diferenciado y explorar el papel


                  de la composición de la población por edad y sexo, los antecedentes de inmunización y la

                  condición étnica de sus habitantes.




                  5.3. Acciones sanitarias


                  Una de las particularidades de la viruela durante el siglo XIX sonorense, fue su relativa

                  invisibilidad como problema de salud pública. La normalización de las muertes provocadas


                  por esta enfermedad fue un factor que provocó que las acciones sanitarias (permanentes y

                  extraordinarias)  fuesen  discretas  y,  por  lo  mismo,  con  poca  presencia  en  las  fuentes


                  documentales.  No  obstante,  con  la  información  localizada  es  posible  construir  un  breve

                  panorama  acerca  de  la  repuesta  de  las  distintas  instancias  de  gobierno  ante  este  brote

                  epidémico.


                         La ciudad de Álamos fue el primer asentamiento afectado por la viruela. La muerte

                  del niño Audilón Mendoza marcó el inicio de la secuencia de casos que acabó con la vida de


                  724 individuos radicados en Sonora, entre diciembre de 1875 y agosto de 1877. Ante el

                  resurgimiento de la viruela, el 2 de enero de 1876 un mes después de que se registrara el


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