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El aumento de la disponibilidad de pus vacuno y su aplicación para la prevención de

                  la viruela, fueron complementados con un elemento que resultó clave en la implementación


                  de las acciones sanitarias y la atención a los signos de la enfermedad. En el último cuarto del

                  siglo XIX se reportó un aumento considerable en la cantidad de médicos en Sonora. En 1880


                  se levantó una estadística, promovida por la Academia Mexicana de Medicina, en la que se

                  reportaron 17 facultativos para toda la entidad. Los 15 galenos con título legalmente expedido


                  residían en Hermosillo (7), Guaymas (4) y Álamos (4). 200  Para 1904 se duplicó esta cantidad,

                  se  contaba  con  41  profesionales  de  la  medicina.  Si  bien  seguían  concentrados  en  las

                  ciudades, 201  algunos de ellos prestaban sus servicios en asentamientos menos poblados de la


                  zona del desierto de Sonora, como Altar, Tubutama y Caborca, y el valle del Yaqui, en

                  pueblos como Tórim, Pótam y Bácum.   202


                         Estas acciones permanentes y extraordinarias manifestaron una especial efectividad

                  en las ciudades más importantes del estado. Hermosillo, Guaymas y Álamos, por ejemplo,


                  pasaron  de  concentrar  62%  de  los  decesos  por  viruela  en  1869-70  en  toda  la  entidad,  a

                  representar sólo 9% de las muertes por esta enfermedad en 1894-97 (véase figura 109). Es


                  decir, a lo largo de los 32 años estudiados, estos asentamientos experimentaron una caída que

                  fue de 450 a 73 fallecimientos por viruela, de 727 y 814 fallecimientos, respectivamente.


                  Esto  coincide con una práctica que han referido historiadoras  como  Chantal Cramaussel

                  (2010) y Ana María Carrillo (2010), quienes señalan que la vacuna se concentraba en los

                  centros urbanos, los cuales serán los primeros en ver controlada la viruela como problema de


                  salud pública. En consecuencia, para el caso sonorense, a partir de la década de 1880 se




                  200  AGES, fondo Ejecutivo, tomo 87, año 1833-1887.
                  201  Hermosillo contaba con 13 médicos, Guaymas con 5 y Álamos con 3. Las tres ciudades reunían 51% de los
                  facultativos de la entidad.
                  202  AHSSS, fondo Salubridad pública, sección Congresos y convenciones, caja 7, expediente 1, año 1906-1907.

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