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La escasez del fluido vacunal era un problema que Sonora compartía con el resto de
la república. 197 ¿Cuáles eran los factores que provocaban dicha situación? En febrero de
1880, la comisión de vacuna del Consejo Superior de Salubridad, encargada de dictaminar
las medidas necesarias para facilitar la propagación de la vacuna y la conservación de la linfa
vacunal, informó que la falta de ésta dependía principalmente:
1) de que el número de niños que se vacunan (y por lo mismo de los
vacuníferos) en la Oficina Conservadora de la Vacuna ha disminuido desde
que esta operación se practicó en las demarcaciones; 2) de que tanto en éstas
como en los distritos foráneos no se cosecha el pus y sí se hacen frecuentes
pedidos de tubos a este Consejo; 3) de que dándose gratuitamente estos
tubos a los particulares y a los estados, los pedidos son frecuentes y de
consideración, y es muy de temer que se desperdicie gran parte de su
contenido. 198
Para impedir el desarrollo de una epidemia en la capital y estar en posibilidades de
“auxiliar a los estados que parecen hallarse amagados de esta terrible enfermedad”, la
comisión presentó una serie de recomendaciones que fueron aprobadas por el Consejo,
mismas que consistieron en:
1. La vacunación obligatoria de los niños en los seis primeros meses de su
existencia; los padres, tutores o encargados de ellos serán los responsables
de la falta de cumplimiento de esta disposición y estarán sujetos a las penas
que la ley señala.
2. Entre tanto la vacunación es obligatoria se establecerá la vacuna
ambulante en los barrios de la capital y la cosecha del virus en las
demarcaciones por el médico conservador de la vacuna y su agente.
3. Al primero de estos empleados se le abonará un sobresueldo de 60 pesos
mensuales y al segundo de 35 pesos.
4. Los tubos llenos de linfa vacunal se expenderán en la Oficina del Consejo
al precio de 25 centavos cada uno.
197 En el estudio de acerca del impacto y medidas preventivas contra la viruela en Tabasco de 1890 a 1915, se
señala la falta de linfa vacunal como un problema para las autoridades locales, por lo que, con el envío de los
tubos de pus, se pedía a los encargados de aplicar vacunas, que “en lo posible se practique la inoculación de
brazo a brazo por ser la que produce más eficaces resultados”. Esta recomendación gubernamental, advierte su
autor, “se utilizaba cada vez menos en otros lugares, debido a los riesgos que significaba el contagio de
enfermedades como la sífilis” (Capdepont y Díaz 2014, 86-87).
198 AHSS, fondo Salubridad pública, sección Inspección de la vacuna, caja 3, expediente 6, año 1880.
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