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53 creación de la historia es responsabilidad del sujeto-historiador que construye el mundo de las ideas. Collingwood cambió la idea de experiencia en Oakeshott por un término más elaborado que es el de consciencia. Según Martin Jay, siguiendo a Louis O. Mink: “Collingwood no utilizó ‘experiencia’ como un término con un significado sistemático, sino como un sinónimo más o menos aproximado de conciencia” (Jay 2009, 275). Collingwood no ve en la idea de experiencia de Oakeshott, la forma más adecuada de hacer historia, pues la experiencia en sí no representa una acción que pueda elevarse a suceso histórico, la experiencia la pueden adquirir diversos organismos de vida y eso no garantiza que se construya historia. Para Collingwood, la historia no puede ser un conjunto de experiencias en bruto, pues debe haber consciencia reflexiva de por medio, experiencia pensada que haga que toda esa acumulación empírica adquiera sentido histórico. Collingwood ya tenía claro que la historia no se presenta en materia prima como experiencias que están esperando ser interpretadas, la historia nos llega por medio de ideas ya pensadas y no de experiencias puras. Collingwood distingue claramente la experiencia de la idea, la primera sólo como la vivencia de un acontecimiento en sí que no se manifiesta sino a través del pensamiento, es decir, de las ideas. El historiador no se queda jamás con un aspecto con exclusión del otro. Lo que investiga no son meros acontecimientos (por mero acontecimiento quiero decir uno que sólo tiene exterior y no interior), sino acciones, y una acción es la unidad del exterior y el interior de un acontecimiento (Collingwood 2000, 209). La experiencia es un acontecimiento exterior que sucede sin expresar una lección histórica, su acción se presenta solamente en forma física sin revelarse su manifestación

