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55 Metodológicamente ¿Cómo debe el historiador acercarse al pensamiento histórico? ¿Cómo debe ser estudiado el pensamiento por parte del historiador? Collingwood planteó que sólo hay una manera de hacerlo: “repensándolos en su propia mente” (Collingwood 2000, 210). Collingwood pretendía reactualizar las ideas pasadas en la mente del historiador abstrayendo los pensamientos y analizándolos en su propio intelecto. Se trata de pensar como los otros pensaban y de analizar esas ideas con el fin de criticarlas y hacer juicios sobre las formas de razonar en los sujetos del pasado y, además, obtener conocimiento que pueda ser útil para el presente. El conocimiento histórico es el conocimiento de lo que la mente ha hecho en el pasado y, al mismo tiempo, es volver a hacerlo, es la perpetuación de actos pasados en el presente (Collingwood 2000, 213). En Collingwood vemos resquicios de la tradicional historia de las ideas, la cual consideraba que el producto intelectual pervive a lo largo del tiempo sin cambiar en esencia, dándole forma al tiempo presente. Collingwood no logra desligarse por completo de la tradición que dominaba en ese momento el estudio de las ideas en el mundo anglosajón. Aunque no simpatiza con la idea de objetividad plena en el estudio de la historia, si comparte el principio teleológico y canónico de la tradicional historia de las ideas. Por muy frecuente que suceda, tiene que suceder siempre en algún contexto, y el nuevo contexto tiene que ser tan apropiado para él como el viejo. De esta suerte, el mero hecho de que alguien haya expresado sus pensamientos en escritura, y de que poseamos sus obras, no nos capacita para comprender sus pensamientos. A fin de que podamos comprenderlos, tenemos que abordar su lectura preparados con una experiencia suficientemente parecida a la suya como para hacer esos pensamientos orgánicos a esa experiencia (Collingwood 2000, 288).
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