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querido ni jamás tomaré, por no ser decente al ministerio, ni menor suficiente compensación de un sudor tan inmenso, y estoy más gustoso en asistirles y servirles de caridad como lo hago, que no sujetarme a ración, y sin sueldo, pues a cualquier pobre jornalero, por malo y temporal que sea su trabajo se le da su ración y no se le niega su 122 sueldo para que coma con el maíz y se vista con el dinero[...]. De la misma manera el misionero a cargo de Cucurpe, fray Manuel de Ugarral, en 1796 se queja al Obispo de la situación de pobreza de su iglesia, de él mismo y los vecinos La iglesia de esta misión y su pueblo de Tuape dista cinco leguas al sur, están amenazando ruina sus paredes todas cuarteadas, sus techos podridos y de tierra con muy poco adorno los altares de esta cabecera y ninguno de la visita de Tuape. En este pueblo de cucurpe, en algunos ornamentos y no más y ni poco de todo y a más que de mediano uso en el pueblo de visita no hay con que decir misa decorosamente, no hay hasta el día ningún fondo para costear los gastos del culto divino. No administra uno ni casa ni pagan los indios las fiestas de sus patrones ni menos dan servicio personal. La limosna que yo percibo es de mucho 3 ó 8 p. Las obvenciones en un quinquenio son 250 porque todos los vecinos de esta misión son muy pobres, apenas les alcanza para que alimenten a sus 123 familias. La fábrica no se paga. Con lo anterior expuesto podemos redundar que la secularización de las misiones, lejos de fortalecer social y económicamente a las comunidades indígenas, produjo una gama de fenómenos sociales como pobreza, dispersión de los indios, pérdida de identidad, pérdida del patrimonio misional, reducción del número de ellos al convivir directamente con españoles y vecinos de razón (mestizaje). Por otro lado los misioneros se desfiguraron con la implantación del nuevo método. Su presencia se vio desvalorizada moral y físicamente, en el sentido de que los indios, españoles civiles y militares no les guardaban el respeto al que estaban acostumbrados. Sólo el tiempo pudo reacomodar a los nuevos súbditos del Rey, a la nueva dinámica social y política trazada de manera maniqueísta en la medida que aprendía a vivir en sociedad bajo leyes y autoridades hispanas. 122 APS. Microfilm Rollo 75, El bachiller Ignacio Ayala escribe a Obispo Francisco Rousset, en septiembre 25 de 1796. 123 Ibíd. Fray Manuel de Ugarral escribió al Obispo Rousset en Septiembre de 1796.

