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Por orden de José de Gálvez del 3 de junio de 1769, se conminó al gobernador de las provincias a ser regresadas las temporalidades que permanecían resguardadas con motivo de la expulsión, pero sólo se autorizó la entrega para su manejo a los misioneros de la Pimería Alta a cargo de misioneros franciscanos del colegio de la Santa Cruz de Querétaro. Además, se les autorizó el uso del método antiguo de comunidad por ser una región de frontera, la cual estuvo expuesta a constantes ataques de apaches y presencia continua de indios gentiles que representaron un mayor esfuerzo para la conversión de las fuerzas vivas. 126 El gobernador Juan Claudio Pineda, en octubre de 1768, urgió a los comisarios reales una exposición financiera de las misiones de la Pimería Alta basada en los inventarios originales realizados durante la expulsión de los jesuitas, con la finalidad de hacer entrega a los nuevos misioneros que ocuparon la región de la Pimería Alta como bien lo sustenta la presente cita […] Con fecha 9 de junio del 68 mandó el gobernador Don Juan de Pineda, que los comisarios a cuyo cargo estaban las misiones nos entregasen las iglesias y habitaciones de los ministros expulsos arreglándose los que entregaban y recibían las instrucciones que se anotaban en la carta orden. En esta atención recibimos por inventarios formales 20 iglesias en la Pimería Alta, correspondientes a 20 misiones y pueblos de visita, de nuestro cargo. La fábrica de todas las iglesias es de adobes con techo de zacate y tierra, muchas caídas y casi todas amenazando ruinas, particularmente las de los pueblos de 127 visita. Se hace notar la desconfianza mostrada hacia los comisarios por haber realizado actos de corrupción sobre las temporalidades durante el tiempo que estuvieron a su cargo, como la venta, robo, descuido y daños a las mismas. Además, de que la entrega no fue completa, ya que sólo se menciona la entrega de iglesias y casas con sus ornamentos y muebles, […] nos resignamos obedientes, aplicamos gustosos a reparar iglesias y casas arruinadas consumiendo el producto de las cortas temporalidades que nos entregaron en utilidad y beneficios de los indios; aplicando a estos fines la mayor parte del sínodo, aunque nos socorren la piedad de nuestro rey católico, pero sin los correspondientes auxilios no es posible que la notoria solicitud y aplicación de 126 De la Torre, Vicarios, 323. 127 De los Reyes, “Copia del manifiesto”…, 2-3.

