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contaron en un principio con la asignación del sínodo misional, hasta que en 1769 al entregarles las temporalidades para su administración les fue retirado dicho apoyo. Atendiendo a los comentarios de fray Antonio de los Reyes, es posible notar la inferencia que se hace a los comisarios del mal uso que le han dado a las temporalidades de los indios o de las misiones y que prácticamente son responsabilizados de la pobreza existente entre los misioneros franciscanos y las misiones, al grado de no contar los pueblos con iglesias ni temporalidades […] con ornamentos y vasos sagrados… aquellos misioneros que los indios trabajaron de comunidad tres días a la semana, dejándoles libres los restantes para sus particulares labores y siembras. En nombre del común de los indios y pueblos pidieron registros y se posesionaron con títulos reales de muchas leguas de tierra a todos vientos de sus misiones donde formaron estancias de ganado mayor y menor con crías de caballada y mulada. Al tiempo de la expatriación, se consideraron estos bienes del común de los indios por temporalidades de aquellos regulares y se pusieron a cargo de comisarios reales que los manejaron, hasta que llegó a estas provincias el Visitador general quien resulta de haber pedido cuentas a los sobredichos comisionados, los puso provisionalmente a la dirección y gobierno de los ministros de doctrina y misioneros que los manejan hasta la presente, sin intrusión y sin reglamento alguno […]. 130 Atendiendo el discurso de De los Reyes, es de pensarse que el proceder de los responsables de administrar las temporalidades no finalizó con la expulsión, sino que se continúo con los malos manejos durante la campaña de pacificación y la aplicación del nuevo método de administración de las comunidades. Da la impresión que el constante ataque del Obispo, llevaba la intención de querer asumir el control de las temporalidades, además de anteponer la bonanza de la administración jesuita como la clave del éxito para el desarrollo social, político y económico de la región misional, finalizando con los problemas entre los Alcaldes mayores, curas doctrineros y religiosos. Sin embargo el trabajo que los Alcaldes mayores desempeñaron, fue propiamente el de representar al Patronato Real que rendía cuentas al gobernador intendente y al comandante general. 130 De los Reyes, “Relación hecha”..., 4.

