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cautiverio, a partir de elementos ideológicos, como los valores. Así, Dolores mujer blanca, bella, de 18 años y posición económica “medianamente acomodada”, viaja en carros que conducían mercancía hacia Hermosillo y es raptada por un indígena, en un lugar llamado “La Palmita”. Cae desmayada y despierta “en los brazos de un salvaje muy lejos de los suyos”. El narrador en este punto dice: Durante diez meses, Lola vivió en la más extraña y angustiosa situación imaginable: por una parte estaban sus recuerdos, su familia, su posición social y su porvenir perdido; por la otra, el ardiente amor que a pesar suyo sentía por aquel monstruo cuyas terribles caricias la horrorizaban, y en cuyos brazos desfallecía de placer, llegando hasta a besarle enloquecida. Y muestra a Lola en las encrucijadas civilización-barbarie y razón-pasión. Es interesante la frase “llegando hasta a besarle enloquecida” que puede servir de indicio para prever el desenlace de la leyenda. Los elementos ideológicos de la época empiezan a surgir de forma directa en el relato. Según la versión de Hernández, Lola tuvo su primer hijo a los diez meses de ser raptada y es en ese momento en que Dolores acepta con resignación ser la persona que es después del rapto y se reprime a la “señorita de sociedad” que antes fue: “en lo sucesivo yo no sería ya más que la poderosa matrona Seri, esposa del temido y valeroso Jefe de la nación Kunkaak”. Debe notarse el uso de los términos “yo no sería ya más que la poderosa matrona Seri”, lo que indica que ser una matrona seri, “poderosa” es menos importante, para la voz narrativa, que el ser una “señorita de sociedad” no indígena. Aquí el autor idealiza los valores morales femeninos acerca de la maternidad y atribuye a ellos el que Lola se haya quedado con los seris. Lola se ve obligada a compartir, con su nueva familia, las costumbres “salvajes” de los seris. Tuvo luego dos hijos más. Tiene la oportunidad de volver con los suyos pero no quiso renunciar ni “a sus hijos ni al salvaje cariño de aquel atlético guerrero que mil veces expuso la vida por ella y que supo regar con sangre el territorio Seri para erigir un trono a la mujer amada”. Muere su esposo en combate, lo sucede su primer hijo Coyote Iguana II, quien venga la muerte de su padre y muere después, de la misma manera. 152

