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evita de cierta forma, la humillación pública, “la murmuración”, “el desprecio”, la narración es una forma de hablar tan universal como el propio lenguaje, y la narrativa es una modalidad de representación verbal aparentemente […] natural a la conciencia humana 312 por ello el autor puede afirmar lo que, según él, prefiere la mujer y el indígena. En la versión de Eduardo W. Villa tomada del Compendio de Historia del Estado de Sonora, el relato está enmarcado en la descripción que hace W. Villa de la tribu seri: Los seris han causado males de mucha consideración por medio del robo y del asesinato. Todavía a fines del siglo pasado asaltaban muy a menudo en el camino de Hermosillo a Guaymas a todos los viajeros, asesinándolos despiadadamente la mayor parte de las veces, y otras llevándolos cautivos a sus madrigueras, en donde los hacían sufrir horriblemente En el discurso de W. Villa, se habla de los seris como seres salvajes, que “asesinan despiadadamente”, usan “madrigueras” como animales y hacen sufrir a los cautivos. Como se observa, a través de un narrador extradiegético el autor hace comentarios personales, cargados de metadiscursos que siguen predominando desde 1902, que aparece la primera versión escrita de Lola Casanova, hasta 1936, con respecto a la perspectiva que se tiene del grupo indígena. Ubica el evento, al igual que Fortunato Hernández y que García y Alva en 1854 en un punto del camino Guaymas-Hermosillo llamado La Palmita. Insiste en la veracidad del evento: Dicho episodio, verídico a toda prueba, y dado el romanticismo que encierra, es digno de ser narrado como una de tantas anécdotas, las más desconocidas, de la vida anterior de nuestras tribus Describe a Lola como una joven de 18 años, hija de español residente en Guaymas, “linda y delicada”, “rebosante de felicidad”, “delicado botón de rosa 312 Hayden White. El contenido y la Forma. Narrativa, discurso y representación histórica. 1992; Paidós. Barcelona. p. 41 157

