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ANEXOS Anexo 1 Dolores Casanova y su genealogía Sergio Córdova Casas El 23 de febrero de 1850 una partida de 60 Seris comandados por el legendario jefe Coyote – Iguana auxiliados por el gavillero Yaqui Miguel Esteban asaltaron un convoy de cuatro carretones jalados por mulas en que viajaban alrededor de 25 personas en donde mataron a 12 de ellos y secuestraron a 7, entre otras a la joven Hermosillense Dolores Casanova Velasco y á su sobrina María Elena Islas. El asalto fue perpetrado sobre el viejo camino Guaymas a la Villa del Pitic, en un punto situado frente al cerro del Huérfano, muy cercano al actual rancho ‘Los Arrieros’, en donde los Seris mataron a la mamá de Lola. Doña Anita Velasco de Casanova. El infortunado suceso trajo como consecuencia que se emprendiera una punitiva hasta la misma Isla del Tiburón en contra del ‘enemigo Seri’, encabezada por el coronel Cayetano Navarro, en la que sólo logró rescatar a tres de los cautivos, no pudiendo evitar que mataran a la niña María Elena y a dos personas más dando por muerta también a la joven Casanova, porque así se lo informó al Coronel Navarro, Agustín Arreguibar, joven cautivo liberado por Coyote Iguana, dando un cómodo carpetazo al asunto, sin cerciorarse a ciencia cierta de lo ocurrido. Este falso registro de los hechos realizados por el coronel Navarro, y algunos elementos dispersos tomados de la tradición oral traía como consecuencia que la historia de Lola se cubriera en el manto de la leyenda [...] Sin embargo Lola Casanova no murió y si algo contribuyó a que la historia se convirtiera en un mito es que los escritores citados no tomaron en cuanta la tradición oral Seri. De acuerdo con ella, Lola una vez que fue secuestrada fue llevada a territorio Seri, donde fue ocultada alrededor de dos meses en la Isla de Alcatraz por Coyote Iguana, mientras los soldados mexicanos realizaban la campaña punitiva. Cuando la campaña terminó Coyote Iguana llevó a Lola a la Isla del Tiburón donde todos la miraban extrañados, pues algunos de los Seris jamás habían visto a una mujer blanca. “Durante dos años Coyote Iguana no tocó a Lola, pero sí la hizo objeto de un constante asedio amoroso hasta que esta superó sus horrores iniciales. Coyote Iguana, jefe indiscutible de la banda Seri de los Tiburones, tenía en ese entonces más de cuarenta años, hizo que Lola sucumbiera a la pasión que le inspiraba y contrajeron matrimonio bajo las leyes de los Seris. De esa unión procrearon a un hijo único llamado Víctor Ávila Casanova, ya que el nombre Yori de Coyote-Iguana era Jesús Ávila. Lola vivió aproximadamente dos años con los Seris, hasta que una vez decidió acompañarlos hasta la Ciudad de Hermosillo, disimulando sus rasgos blancos con las pinturas faciales propias de la mujer Seri, así como también ataviada con ropajes de éstas. Aún así, un blanco que vio de cerca a Lola, le preguntó ¿Tú no eres Seri, 220
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