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Anexo 3 Lola Casanova. F. García y Alva. Documentos para la Historia de Sonora. T. XV. Primera serie 1896-1906, tomado (trascrito) de álbum directorio del Estado de Sonora. (p.409-411) Sala del Noroeste, Biblioteca de la Universidad de Sonora “Pero ninguna relación era tan interesante como el novelesco rapto llevado á cabo por el famoso Coyote – Iguana en la persona de una hermosa mujer blanca llamada Dolores Casanova. La interesante Historia se refería así: Corrían los años de 1854. Los Seris hacían sus correrías por la costa y por los caminos que comunica (sic) á Hermosillo con Guaymas y estos incursiones habían obligado á los viajeros á salir siempre escoltados. Una mañana salió del Puerto para la Capital un convoy en el que venía una hermosa joven de 18 años, hija de un español avecindado en Guaymas. No era otra que Lola Casanova”. “Al llegar el convoy á un punto conocido por La Palmita, los Seris lo atacaron y después de un reñido combate los indígenas vencieron. Algunos carreteros, murieron otros lograron huir y, desmayada en uno de los carros quedo la infeliz Lola Casanova. El jefe de los Seris, un indio de elevada estatura y de atlética musculación, tomó en sus brazos la bella prenda y huyó con ella por valles y por montañas y al descansarla suavemente en la dura peña se constituyó en su guardián y ansioso esperó hasta que la joven volvió en sí. Lola, al abrir sus ojos y mirarse junto a aquel tostado guerrero, primero quedó como petrificada y después pretendió huir; pero el indio, cogiéndola por las ropas cayó de rodillas á sus pies y le dijo en claro español: que ni temiera de él nada, ni huyera; que él, aunque jefe de la tribu no era Seri, sino Pima y que muy joven en un combate había caído en poder de los Seris á quienes á través de los años había logrado dominar por su valor y destreza; que á ella la adoraba y que la haría reina de la tribu”. “La infeliz Lola estaba perdida é indudablemente no por amor, pero sucumbió a la feroz pasión de aquel terrible salvaje, que, librando heroicos combates con los principales cabecillas de la tribu que se opusieron al advenimiento de esa reina, al fin la impuso. Reina y todo ya podrá suponerse el martirio de aquella desventurada durante los primeros tiempos que pasó entre los abyectos Seris con quienes al fin hubo de identificarse, desde no usar más que la sucia enagua corta y la mas sucia piel de pelícano, hasta comer carne podrida y vivir en sus indecentes jacales y hasta tener varios hijos del temido y apestoso Coyote – Iguana. Lola, pintarrajeado el rostro, descalza y sucia hasta la asquerosidad como todas las seris, vino varias veces á Hermosillo é innumerables fueron las ocasiones que tuvo de huir de aquel corrompido indio y volver al seno de su familia; y nunca lo hizo. 225

