Page 222 - ::El Colegio de Sonora :: Repositorio Documental ::
P. 222
Anexo 2 Lola Casanova, versión Fortunato Hernández Los casos de adopción más notables, son el de un cautivo que llegó a ser Jefe de la tribu, bajo el nombre de Coyote-Iguana, y el de Lola Casanova, una joven de dieciocho años que fue arrebatada a su familia por los seris, durante un combate sostenido contra estos en el camino de Guaymas-Hermosillo, por el año de 1854. Ya varios ancianos sonorenses me habían referido el atrevido rapto y novelesca historia de Lola; pero ninguno de ellos me aseguró el haberla conocido. Durante mi última expedición al territorio Seri, encontré en el rancho de San Vicente, propiedad de los Sres. Desens, una antigua sirviente llamada María, que conoció a Lola Casanova y que me refirió lo siguiente: Hará como unos diez y ocho (sic) años que María, ya entonces al servicio de la familia Desens, se encontraba con su esposo, Antonio Valdés, en un rancho conocido con el nombre de El Parián. Al amanecer de un día de verano, los seris asaltaron El Parián, matando con los primeros disparos de sus arcos a otro sirviente, el único que entonces acompañaba en el rancho a María y a su esposo que en los momentos del ataque se ocupaba en sacar agua del pozo. Antonio Valdés dormía con su esposa en un petate cerca del jacal en que habitaba, y al oír el grito de muerte dado por el sirviente, cogió el rifle que tenía a la mano y se dispuso a defenderse, refugiándose con María en el interior del jacal. Los jacales de todos los ranchos de aquella costa están formados con ramas de ocotillo, por entre cuyos intersticios puede verse lo que pasa en el interior del jacal. Los asaltantes rodearon el jacal por todas partes, y al ver que Valdés no hacía más que apuntarles sin llegar a disparar, comprendieron lo que en realidad y desgraciadamente pasaba: el rifle estaba descompuesto. A partir de aquel momento, Valdés fue hombre perdido; los seris entreabrieron las ramas, empezaron a disparar flechazos sobre el sitiado y por fin penetraron en la habitación. En vano fue que la valiente María tratara de defender a su esposo, interponiéndose entre él y los salvajes; éstos rechazándola sin herirla, le decían: ‘quítate, no queremos matar mujer’; y seguían acribillando a flechazos al infortunado Valdés, que acabó por caer en un lago de sangre y fue completamente destrozado por los Seris. María huyó y fue a refugiarse en un rancho inmediato. Algunos meses después, estando María sentada junto a la puerta de su nueva habitación, vio llegar a un grupo de mujeres Seris que se detuvieron en el rancho para tomar agua. Una de aquellas indias se sentó junto al pozo, y al sentarse descubrió casualmente un muslo, cuya belleza y blancura hicieron comprender a María que aquella no era seri. ‘Tú no eres india, le dijo, tú eres blanca, ¿por qué andas con esas infames?’ La supuesta seri se acercó a María y aprovechando la circunstancia de que sus compañeras se habían alejado un poco, ‘Soy, le dijo, Lola Casanova’ y a grandes rasgos le contó su historia. 222

