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¿Fue por amor á sus hijos y por amor á aquel salvaje que le arrancó un presente de ventura y llenó de espantosas sombras para siempre un porvenir que pudo serle risueño? Nos inclinamos á creer que no, y que el natural rubor de la mujer, en el caso de ella infinitamente justificado, la hizo renunciar á esa libertad y al retorno a su hogar, porque esa libertad le traía consigo, como horripilante y grotesco cortejo, la señal, la diversión pública, la murmuración y quizá hasta el desprecio. Y una mujer prefiere todo, absolutamente todo, á que la señalen, á que de ella murmuren, á servir de irrisión y á que la desprecien. Y así fue, que después de largos años de su nueva, espantosa y abominable vida y poco después de la muerte de Coyote – Iguana, murió ella también en la nefanda del Tiburón..... 226

