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Cada historiador, dependiendo de su ideología, de su historicidad y de su idea acerca de la historia, ofrece una perspectiva del evento estudiado Prácticamente el quehacer humano, en sus diferentes manifestaciones y contextos sociales, está mediado por el lenguaje. La importancia de una comunicación efectiva en cada uno de los ámbitos sociales reside en el hecho de que, tanto el contenido, como la forma y la manera en que son aceptados los discursos, desempeñan un rol importante no sólo en la ejecución de las distintas actividades, sino también, en las versiones de la realidad que estos discursos contribuyen a moldear. Las versiones contenidas en un texto histórico son un medio para alcanzar la comprensión de un todo significativo de la sociedad estudiada. Así, explicar un grupo de acontecimientos o acciones humanas, de cambios de estructura o de sistema, no es lo mismo que alcanzar su comprensión. Para ello, es necesaria una captación conjunta de todo aquello que hace significativo a un acontecimiento histórico: las intenciones que motivan las acciones, las acciones que motivan los discursos, las acciones mismas y sus consecuencias – deseadas o no– dentro de los contextos sociales y culturales. Un discurso histórico o historiográfico, un documento, una fuente, una huella del pasado, no es simplemente un discurso neutral (una forma) con un contenido histórico organizado de acuerdo con determinadas marcas, con su ubicación en el tiempo y en el espacio, e inscrito en una tradición determinada 68 de pensamiento , el discurso histórico, como ya se vió, va más allá de eso. El discurso histórico es una forma cultural, una construcción, una interpretación, en cuyo proceso de elaboración se debe tomar en cuenta una gran cantidad de factores, conceptos y categorías que hablan de la historicidad de la historia; sin embargo, es claro que el investigador debe elegir de entre los posibles significados, aquellos que sean capaces de clarificar o reducir sus 68 Pappe. Idem. p. 51-52 40

