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del término “seguridad nacional” y su relación con el narcotráfico, e Ejército juega un papel fundamental dentro de la defensa de los intereses de la nación ante ataques extranjeros, es por eso que el Ejército toma un papel relevante dentro de la lucha del estado mexicano frente al narcotráfico. En 1992 se creó el Centro Nacional de Drogas, (CENDRO) que fue un intento de crear una agencia con atribuciones similares a su contraparte estadounidense, la DEA, pero con una forma de operar diferente y dotada de menos capacidad de respuesta: tenía el problema de contar con equipo obsoleto, no existía una infraestructura a lo interior capaz de dotar de información confiable, (Arzt, 2003: 186). Sus atribuciones legales eran formar una red de inteligencia mexicana, capaz de conocer los modos de operación de los grupos delictivos. Esta información era distribuida directamente a la Policía Judicial Federal, quien montaba operativos basándose en informes del CENDRO. Vemos que este es un intento de cambio institucional, para crear los sistemas de inteligencia de lo que tanto adolece la infraestructura mexicana de combate al narcotráfico. Esta agencia operó hasta 1993, cuando fue sustituida por el Instituto Nacional para el Combate a las Drogas, ambos, con misión de crear servicios de inteligencia contra el narcotráfico. El problema principal para lograr la eficiencia de los esfuerzos del gobierno mexicano en su lucha contra el narcotráfico se resume en la cuestión de la 26 corrupción , las grandes cantidades de dinero que se ofrecen a los funcionarios por parte de los líderes de organizaciones criminales a cambio de protección o tolerancia de sus actividades, por lo que cualquier cambio institucional parecerá infructuoso para mejorar la eficiencia de las organizaciones. Es decir, las organizaciones delictivas saben que para su “supervivencia institucional”, es necesario comprar protección e información, es decir, adecuar el ambiente 26 Cuando el delegado de la PGR en Tijuana, general brigadier José Luis Chávez García tomó posesión del cargo, otro general asignado a la plaza de Guadalajara, Alfredo Navarro Lara viajó para entrevistarse con él, y fue el encargado de “darle el recibimiento” por parte del narco: un millón de dólares mensuales o la vida del delegado y su familia, hecho que consta por que dicha entrevista fue grabada secretamente (Fernández: 2001, 77). 73

