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Evangelización y costumbres adquiridas: negociación y pacto. Mucho se ha tratado sobre la importancia de la economía misional, en la alimentación y el vestir a los indios, pero poco se ha mencionado de los rituales y parafernalia como formas del ejercicio del poder en los pueblos-misión, expresada en las actividades religiosas, como el padre jesuita Ignacio Pfefferkorn, 243 que relata algunas de las fiestas religiosas que se representaban en las misiones de los ópatas y eudebes bajo la administración de los misioneros jesuitas. El motivo por el que se incluye parte del relato que no corresponde precisamente a los pueblos de la Pimería Alta, es en relación a que el citado autor permaneció durante siete años en la misión de Ati antes que en Cucurpe, por lo que me atrevo a pensar que pudo haber aplicado los mismos métodos de evangelización en la región de la Pimería Alta. Entre las fiestas que el padre relata están las procesiones del viernes santo y el día de Corpus, que eran realizadas de tal manera que despertaban el interés no sólo entre la gente del pueblo, sino también de los pobladores vecinos, haciendo de ellas un ritual ejemplar para los indios considerados gentiles, al grado que las procesiones se consideraban invitaciones con dedicatorias para formar parte del mundo civilizado que se vivía en la misión. La fiesta del Corpus se representaba con doce indios vestidos de gala, portando cada uno su linterna y veladora encendida y seguidos de dos filas de españoles portando cirios encendidos que seguían al Santísimo que iba adelante custodiado por ambos flancos por treinta o cuarenta españoles, que marchaban detrás de los músicos y cantores que entonaban alabanzas. 244 Otras ceremonias populares representativas fueron la del miércoles de ceniza y la del domingo de Ramos. En la primera se ungía ceniza a cada uno de los pobladores y en la segunda se repartían hojas de palmas para llevar a sus casas. De igual manera, era de singular importancia la celebración del día de muertos, la cual se llevaba a cabo cantando el oficio dedicado a los difuntos y posteriormente la lectura de dos misas. En el interior del 243 Ibíd. ,140-143. 244 Ibíd., 140.
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