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mujeres se hacia como la de los hombres con la diferencia que la de ellas era un poco más corta, por razones de modestia la cerraban en ambos lados como un jubón excepto por las 250 aperturas de los brazos. Los indios dentro de la misión tenían por obligación asistir a la enseñanza de rezar el rosario, cantar el alabado y la salve, oír misa todos los días, rendirle tributo a los muertos, participar en las fiestas de la candela, ceniza, ramos y semana santa, así como celebrar la gracia del bautismo y la confirmación. La finalidad de tales prácticas religiosas era que se hicieran costumbres y que en el futuro la devoción y la fe permitirían al indio depender de las enseñanzas del misionero y la práctica de la doctrina, 251 al tiempo que se ejercía un mayor control sobre él, conminándolo a vivir en sociedad y al abandono de su tradicional estilo de vida El trabajo misionero del franciscano es por esencia un trabajo proselitista, es decir, siempre tratará de convencer a los demás de creer en una doctrina y asumir un determinado estilo de vida, por otra parte la espiritualidad franciscana se entiende como la forma en que la orden religiosa entiende el evangelio y la forma en que se esfuerza por adoptarlo en su 252 vida y en la vida de las poblaciones en las que ejerce un trabajo misional. Uno de los mejores anhelos de los misioneros con los indios era lograr bautizarlos, siendo el sacramento que les permitía contabilizarlos bajo su administración y poder informar del avance de sus ejercicios evangélicos en la región. Un indio bautizado y residente en la misión era considerado un indio pacificado. Los bautizados podían ser adultos o niños recién nacidos o de edad intermedia. El bautizo tenía que ser de preferencia en la iglesia. Los niños eran bautizados entre los ocho o nueve días de nacidos. Por otro lado, se sugería por el santo discretorio del Colegio, no ponerles nombres a los indios de los lugares de donde procedían, debían usar nombres comunes con apellidos para que los recordaran siempre. Los indios adultos para ser bautizados debían saber rezar en su lengua el “padre nuestro, Ave María, símbolo y mandamiento del decálogo”. Si lo anterior se consideraba difícil, lo mínimo era que entendieran que “había un solo Dios que es padre hijo y espíritu 250 Ibíd. 251 AFSCQ. Documento 1, legajo 25, letra K. libro de patentes, patente 4, firmado por el padre presidente guardián del Colegio de Querétaro fray Romualdo de Cartagena y fray Diego Mendivil secretario del Colegio, con fecha enero de 1773. 252 Vázquez, 31.

