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las orejas y narices de las que colgaban piedras y conchas de colores; que lloraban a sus muertos con aullidos pavorosos saciando el hambre con carne cruda de pescado o de caguama”, “pobrísima lengua de la tribu”, “hipotética corona”. En la versión de Gilberto Escoboza, el relato forma parte de la descripción de acontecimientos importantes de la historia de Sonora. El autor indica que hay dos de suma importancia, uno es la Batalla del Puerto de Guaymas en 1854 y la otra es la tragedia romántica: El secuestro de Lola Casanova. Ubica el evento el 2 de abril en La Palmita. Desde el título, El secuestro de Lola Casanova ¿Historia o Leyenda?, el autor oscila entre si el relato es una historia o una leyenda. Cita a García y Alva al empezar el relato y al final, indica que su tía abuela “Doña Manuelita Romero viuda de De la Llata, quien murió a la edad de 100 años en 1933”, le contó haber conocido a Lola Casanova. Para dar mayor veracidad a este personaje, el autor ubica su dirección en una casa ubicada “contra esquina de la Catedral de Hermosillo, que fue demolida para construir el Boulevard Miguel Hidalgo y Costilla”. Ofrece además descripciones de actos realizados por la anciana al contar su historia: La anciana estuvo un rato pensativa, como hurgando en el arcón de los recuerdos. Enseguida continuó, con la vista fija en el techo de la habitación, como si estuviese pensando en voz alta: [...] La tía volvió a permanecer en silencio y noté en su rostro que lloraba interiormente; pues dicen que los viejos no tienen lágrimas porque ya derramaron todas. Y yo sentí un nudo en la garganta cuando siguió con su relato. [...] Como la viejecita dejó de hablar, seguramente porque los recuerdos estrujaban sus sentimientos, inquirí, inquieto [...] La ancianita guardó silencio durante unos segundos antes de continuar De García y Alva toma el relato del evento, pero critica juicios que este autor imprime en su versión: El señor García Alva incurre en un error en lo que asevera en el último párrafo trascrito, porque los indígenas de Sonora, como sucede hasta la fecha, siempre han respetado a las 168
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