Page 230 - ::El Colegio de Sonora :: Repositorio Documental ::
P. 230
-Pertenecí hace muchos años; ahora soy una india como otra cualquiera... – contestó casi con indiferencia la interrogada. -¿Fuiste alguna mujer a quien tomaron “cautiva” los indios? -Sí; posiblemente tú oirías hablar de Dolores Casanova, ¿no es verdad? -¿La cautiva de “La Palmita”? ¿Acaso tú eres Dolores? -Lo fui; ahora soy la mujer de Coyote- Iguana, la reina de los seris- contestó con un dejo de dolor la india. Y lentamente, fue desgranando el rosario de su vida azarosa, en que la aventura tejió para aquella mujer, un destino con que nunca soñara. “Lola casanova, había nacido en Guaymas, hija de padre español, de mediano acomodo, y de madre mexicana, mella y virtuosa. Tenía 18 años, cuando un día en unión de algunos de sus familiares, hizo un viaje a Hermosillo. Eran muchos los que formaban parte del convoy, ya que por la inseguridad de los caminos, muchas personas preferían detener su viaje hasta esperar más viajeros, para tener mayor seguridad en el camino. Nada aparentemente parecía turbar la quietud del paisaje; apenas si el chirriar de las ruedas de los carros sobre los pedruscos del camino, interrumpían el silencio; se acercaba la caravana a “La Palmita” cuando las mujeres comenzaron a dar señales de inquietud, y de pronto, una flecha que pasó silbando trágicamente para ir a hacer blanco en la cabeza de uno de los carreros, detuvo la marcha, para hacer aprestos de defensa; encarnizado fue el encuentro... Balas y flechas se cruzaron con salvaje furia, alaridos de dolor y gritos de angustia llenaron el campo, y por fin, después de casi una hora de combate, los indios resultaron vencedores. “Cuando Lola recobró el sentido después del combate, se encontró en los brazos de un indio alto y fuerte, de fiera aunque no, desagradable mirada; el terror que sintió la inocente muchacha, le privó de la voz pero luego al recordar lo pasado, gritó con angustia indecible, y entonces el indio, en mal español, le explicó la situación. El era el jefe de la nación seri, era hijo de un gran guerrero pima que murió en rudo combate, cuando él era un pequeñuelo que quedó cautivo de los seris; su valor, sus naturales conocimientos en asuntos de guerra, le hicieron captarse la confianza y el cariño de la tribu, hasta que un día delegaron en él el mando, y fue obedecido y querido como jefe. “Tenía una isla llena de tesoros, era el rey de la nación más valiente y temida del mundo (de su mundo al menos) y todo lo ofrecía a Lola para que no le abandonara; él se hundiría en las aguas misteriosas para arrancar al fondo de los mares sus más bellas perlas, y arrancaría a los leones las pieles sedosas para cubrir su bello cuerpo, aquel blanco cuerpo de estatua con que el indio había soñado en sus noches de fiebre y de ambición.... [sic] “Lola le escuchaba en silencio; un torbellino se había desatado en su pensamiento; el pasado suyo de niña mimada y bella, sus sueños de casarse con el hombre a quien amaba, su casita risueña, sus pájaros, sus flores, sus trajes vaporosos que la brisa guaymense agitara en las tardes bañadas de sol, todo quedaba anulado y muerto ante esta espantosa realidad.. La mujer del jefe de los seris, la mujer de un indio, no por hermoso y fuerte, menos salvaje.” 230

