Page 92 - ::El Colegio de Sonora :: Repositorio Documental ::
P. 92
como sujetos de derechos, ya que no permite visualizarlos, como sugiere Amuchástegui, como sujetos autónomos (2005). En los testimonios de Sandra, Leonor, Rogelio y Marta encontramos especificidades de ese discurso que restringe los derechos a la etapa de la infancia y en categorías morales: “En la primaria, me acuerdo que me hablaban mucho de los derechos. El respeto, los derechos que tengo yo, bueno que tenía de niña, de que me tenían que dar escuela” (Sandra) “Que todos debemos ser respetados por igual, ya sea mujer o sea hombre, y tenemos derecho a respetar nuestras propias decisiones siempre y cuando sean buenas” (Leonor) “¿Derechos? Pues (…) no, no sé. (…) algo que, lo que puedes hacer pues, lo que está mal y lo que está bien” (Rogelio) “Es algo con lo que nacemos” (Rosa) En el testimonio de Leonor, encontramos que las condiciones de posibilidad para el ejercicio de derechos en general de los adolescentes se encuentran obstaculizadas a partir de un habitus que clasifica las propias decisiones en buenas o malas. Tanto Rogelio como Leonor hablan de cuestiones relacionadas con el bien y el mal, conceptos asociados a cómo debe ejercerse la sexualidad, que tienden a naturalizar las prácticas y preferencias sexuales, como el comentario de Rosa. Pero también, derechos diferenciados entre ser niños y niñas y ser adolescentes. Los derechos más importantes que los adolescentes nombraron durante las entrevistas fueron el derecho a la libertad y el respeto. Los derechos como la vivienda, escuela y alimentación también fueron nombrados como importantes. El discurso del deber ser en los adolescentes juega un papel primordial a la hora de enunciar sus derechos y específicamente los relacionados con la sexualidad. Al menos en el discurso, tienen nociones sobre lo que son los derechos y la importancia de ellos en sus vidas. Amuchástegui enfatiza sobre esto, al mencionar que “parece que lo hacen solo como información racional y no necesariamente como significados que influyen en sus prácticas” (Amuchástegui 2001, 362). Ximena reemplaza la palabra sexo o sexualidad por otra de corte 92
   87   88   89   90   91   92   93   94   95   96   97