Page 96 - ::El Colegio de Sonora :: Repositorio Documental ::
P. 96
“Yo creo, porque soy hombre, pienso que yo tengo más satisfacción cuando satisfago a mi pareja, yo puedo empezar el coito y preocuparme por mi nomás, y terminar rápido, o puedo controlarme y durar hasta que sienta que ya está satisfecha y podamos terminar la relación sexual. Pero sí, yo creo que ella siente más. Se ve pues, uno nomás está como haciendo ejercicio y ella se está retorciendo y si uno se empieza a retorcer, ahí se acaba el acto sexual” (Alfredo) Los comentarios de Alfredo y Enrique sobre el placer sexual de las mujeres, son expresiones de su buen desempeño sexual. Sin embargo, también son indicios que configuran los valores tradicionales de la sexualidad de las mujeres y el placer sexual femenino, atribuyendo importancia a la sensación y satisfacción de sus parejas. La percepción que se tiene sobre la sexualidad de los adolescentes se ha problematizado desde la concepción occidental. En general, se considera a los adolescentes como sujetos que no pueden ejercer su sexualidad de manera responsable, patologizando la sexualidad de las mujeres debido a sus consecuencias de embarazo, así como naturalizando la sexualidad de los hombres como impulsiva e incontrolable. Sin embargo, entre los grupos sociales disidentes dentro la sexualidad adolescente, encontramos la falta de legitimación social en cuanto al ejercicio de la sexualidad femenina adolescente y la situación de los adolescentes con preferencias sexuales opuestas a la norma heterosexual. Las actitudes de discriminación hacia preferencias no heterosexuales por parte de los adolescentes se realizan a través de bromas sutiles que les permiten ocultar la violencia que esto genera. El testimonio de Carlos nos permite encontrar elementos que intentan encubrir la discriminación que se ejerce hacia personas con preferencia no heterosexual a través de mecanismos como la carrilla, es decir, bromas que para ellos aparentemente no tienen la intención de agredir a otros, pero que implica maquillar esa violencia a través de un momento supuestamente divertido. Ellos no expresan de manera explícita el reconocimiento de las prácticas sexuales no heterosexuales, sino que, como menciona Casandra, su disgusto proviene del trato discriminatorio que se les da a este tipo de prácticas y preferencias: 96
   91   92   93   94   95   96   97   98   99   100   101