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pueden ser mediados por el cumplimiento o, en su defecto lo contrario, de los reglamentos, también por el ejercicio nulo de las facultades sancionadoras por las partes correspondientes. El de transporte público urbano en Hermosillo, al ser un servicio público concesionado, implica la participación de al menos dos partes. Una que se encargue de dictar las reglas, vigilar y sancionar, en caso de ser necesario, y otra que realice las labores de operación en las calles y avenidas de la ciudad. Esto da pie a retomar una de las variantes del nuevo institucionalismo, el enfoque de la Teoría de la Agencia o, dicho en términos específicos, del Problema del Agente-Principal lo que servirá para comprender de una manera más completa lo que sucede con las organizaciones en el transporte urbano. 1.2.El Problema del Agente-Principal en el transporte urbano De forma obligada los servicios públicos concesionados en cualquier administración pública son sinónimo de una forma de relación entre el responsable del servicio y el operador. En ese sentido, Gorbaneff (2003, 76) menciona que es importante partir del “supuesto que en cualquier interacción económica se pueden identificar dos partes, el principal y el agente”, cada uno con sus objetivos y sus procedimientos para lograr el cumplimiento de los mismos, idea que refleja la importancia de la mirada del nuevo institucionalismo. En este orden de ideas, hay que decir que el principal debe delegar autoridad al agente para que éste último realice determinadas acciones por cuenta del primero. Dicho de otra manera, el agente es quien realizará todos los trabajos que el principal le solicita mediante contratos previos, los cuales estipularán los montos económicos a pagar al agente. En este proceso el principal desconocerá los esfuerzos del agente, sin embargo, podrá medir los 19
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