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El habitar, habitus y espacio social, son el enlace para entender el condicionamiento social que se produce en este tipo de fraccionamientos y cómo el espacio físico donde se ubican forma parte de una vida que los residentes han elegido. Hay discusiones de si los fraccionamientos cerrados son buenos o malos para la ciudad, cómo se ha visto en el capítulo 2, o bien, la manera en la que en distintas ciudades de la frontera han venido a resolver problemáticas de inseguridad y el miedo a actos vandálicos, ejemplificados en Tijuana, Ciudad Juárez y Nogales (capítulos 2 y 3). Esto es un viaje que ha resultado fructífero en la medida que nos ha permitido conocer e integrar las formas de vida que se desprenden en cada uno de ellos, inclusive en los que se analizaron para Buenos Aires, Madrid, Chile,Ciudad de México o Guadalajara, por citar algunos, y los cuales brindan un panorama de entendimiento de las prácticas individuales y/o colectivas que realizan los residentes en ellos. El momento de concretar, en dos urbanizaciones cerradas, ha llegado. Se han elegido dos de ellos: Real del Arco y Santa Lucía. Dos situaciones, una misma ciudad, pero los actos de los residentes pudieran ser comunes. Las manifestaciones son distintas, he aquí la incursión del habitus como enlace de estudio de estas posiciones, roles y conductas de quienes deciden experimentar un habitar en los fraccionamientos cerrados. ¿POR QUÉ LOS CASOS? Durante el recorrido de campo que se realizó durante 2005-2007 y las visitas en 2008 a la ciudad de Nogales, nos interesó estudiar dos fraccionamientos cerrados en particular para mostrar cómo se teje el proceso del habitar, el habitus y el espacio social en los espacios físicos de este tipo de asentamientos urbanos. Deseábamos ver la vinculación de los residentes con la ciudad, sus experiencias y además conocer el por qué selecciona la gente este tipo de fraccionamientos. Real del Arco y Santa Lucía nos interesaron por varias razones entre las que podemos citar las siguientes: Primera: son los dos fraccionamientos que se insertan en la estructura urbana de Nogales. El primero inicia en los noventa y el segundo en los dos mil. Buscamos dos urbanizaciones cerradas que en ese contexto temporal nos permitiera explicar la relación que se produce en el espacio físico y la construcción del espacio social. Segunda: por la superficie de construcción que tienen los dos fraccionamientos. Son de los más grandes en la ciudad y representan un amplio número de viviendas que tiene en contraste con las otras urbanizaciones de este tipo en Nogales y por tanto cubren mayor población en su interior (ver cuadro 4, anexo capítulo 3). Ello nos parece significativo en el análisis del habitar y la formación del espacio social, ya que permite ver con claridad el comportamiento que asumen los residentes en su vida cotidiana. 126
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