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131 Bodino establece que si un gobernante es un tirano, podrá ser siempre “legalmente muerto” por “todo el pueblo o cualquier hombre de él”, y que la tiranía puede encontrar resistencia legítima por la intervención de un príncipe extranjero (Skinner 1993, 2:294). Es así como Bodino reconoce el poder popular cuando el absolutismo no cumple con la capacidad requerida; de esta forma Bodino no es ningún teórico del despotismo o de la tiranía, sino que originalmente su planteamiento intentaba mantener una unión popular y soberana que reforzará las instituciones y previniera rebeliones o divisiones internas. De esta forma el Estado en Bodino debe ser un cuerpo donde converjan los intereses de los sectores que conforman ese territorio. En un medio intelectual donde se había concebido la idea del hombre siempre en sumisión a Dios por medio de la Iglesia, la idea de política no se había depurado y autonomizado, se respetaban las jerarquías y el sector popular no tenía protagonismo en la historia, Bodino comienza a fortalecer el concepto de Estado con términos plenamente terrenales, concibiendo al absolutismo en relación hombre-hombre, donde el Estado se sostiene por legalidad soberana y popular. Con Bodino vemos un sujeto que se desprende del paradigma religioso y le da a la política y al Estado el lugar primordial entre los hombres. Skinner elabora una revisión intelectual, y aunque Skinner mismo no escribe sobre su concepción de sujeto ya que su trabajo lo concibe como plenamente contextualista, en esta tesis se intenta encontrar una idea de sujeto en su obra; la cual, como se viene mencionando, es también genuina y renovadora como lo es su idea de contexto, pues ambos están íntimamente relacionados de manera no determinista. El sujeto que rechaza Skinner
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