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42 Esta noticia me hace sentir hoy más que nunca la posición terriblemente triste de nuestra raza: la raza alemana. Porque no podemos imponernos a Inglaterra, lo cual me parece prácticamente un hecho. Los ingleses –la mejor raza del mundo- no pueden perder. Nosotros, sin embargo, podemos perder y perderemos, si no este año, el año próximo. La idea que nuestra raza será vencida me deprime terriblemente, porque soy por completo alemán (Bouveresse 2006, 81). Esta admiración por lo anglosajón, se convertirá en un sentimiento aún más fuerte, pues para 1940, cuando la Alemania nazi domina Europa e Inglaterra estaba sola frente al poderío alemán, Wittgenstein dijo: …”hoy que Inglaterra está en verdadero peligro, me doy cuenta de cuánto me gusta, y hasta qué punto detestaría verla destruida” (Bouveresse 2006, 82). De esta forma, Wittgenstein no puede negar sólo su admiración, sino su pleno afecto por los ingleses. Wittgenstein se concentra en el estudio del lenguaje, en su pensamiento maduro o segunda etapa de su filosofía a fines de la década de los cuarenta, inaugura una novedosa perspectiva filosófica centrada en lo que él llama los juegos del lenguaje, con ellos le dará a la filosofía una novedosa manera de acercarse al conocimiento y a la interpretación intelectual. Podemos imaginarnos también que todo el proceso del uso de palabras es uno de esos juegos por medio de los cuales aprenden los niños su lengua materna. Llamaré a estos juegos <> y hablaré a veces de un lenguaje primitivo como un juego de lenguaje. Llamare también <> al todo formado por el lenguaje y las acciones con las que está entretejido (Wittgenstein 2003, 25). Los juegos del lenguaje son así, la tesis central en torno a la cual gira el resto de los argumentos de su obra y en el cual se fundamenta la relación del hombre entre sí y con el mundo. Los juegos de palabras son los usos diversos de las palabras, relaciones del lenguaje que no tienen significado dado, sino usos. Utilidad en el sentido anglosajón.

