Page 94 - ::El Colegio de Sonora :: Repositorio Documental ::
P. 94
94 en una disposición a aceptar los sacramentos de la Iglesia, a conocer sus lemas teológicos y analizarlos en el estilo silogístico aprobado. Erasmo observa en El príncipe cristiano, que un verdadero cristiano debe ser un hombre que se vale de la razón dada por Dios para distinguir el bien del mal, y hace sus mejores esfuerzos por evitar el mal y abrazar el bien (Skinner 1993, 1:258). Una de las diferencias sustanciales entre el Renacimiento del norte con el del sur, es que el primero fundamentó su humanismo divorciándose de ciertas reglas que la Iglesia imponía para la comprensión de la Biblia, así como una lectura crítica de este último texto comenzando así un serio distanciamiento entre iglesia y política que se hará más radical cuando se presente la Reforma. Fue en Francia y en los Países Bajos donde la doctrina puramente maquiavélica encontró eco en el siglo XVI, cuando la urdimbre política de estos dos países se rompió con la repercusión de las guerras religiosas (Skinner 1993, 1:281). Justo Lipsio (1547-1606) es quien coincide con Maquiavelo al decir que en épocas de violencia y enemistad es obvio que todo príncipe que desee subsistir tendrá que aprender “a mezclar lo que es provechoso con lo que es honrado”, y termina alienándose a la razón de Estado de Maquiavelo (Skinner 1993, 1:282). Es así como finalmente Skinner termina el análisis contextual del Renacimiento en su primer tomo, brindándonos con su idea de contexto, un trabajo novedoso en la historiografía, descubriendo toda una serie de factores políticos, religiosos, morales e intelectuales que no habían sido tratados por perspectivas anteriores o vigentes en su época.
   89   90   91   92   93   94   95   96   97   98   99