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mayor viviendo en los montes, viajando de un lado a otro, sin ganado u otros bienes comestibles que los apaches apreciaban. Los indios de misión estuvieron expuestos de manera permanente, al acoso de los apaches día con día, al tener que salir del pueblo a realizar las tareas asignadas a las tierras de cultivo. En este caso, resultaba de gran valía el que las tierras cultivables estuvieran lo más cercanas a los centros de población. La excesiva violencia de los apaches narrada por los misioneros, hace ver que no se amedrentaban ante nada, incluso pasaban por enzima de los presidios como lo expresa el padre de Tumacácori fray Bartolomé Jimeno en 1773. en el corto tiempo de seis meses a esta parte se han llevado los caballos del Rey de estos dos presidios de Tubac y terrenate, los han defendido según dicen los soldados, la soldadesca, vecindario y de indios amigos…los apaches arrebataron la caballada por sus tierras, mataron y dejaron flecha2 algunos de los soldados…si la tierra estuviera más sosegada y libre de enemigos se agregarían a estos pueblos algunos pápagos gentiles, los que repugnan agregarse porque dicen que en las misiones los matan los apaches y que en 230 sus tierras no les caen tan frecuente como en los pueblos […] . Los vecinos, gente de razón y españoles dedicados a la minería y a la agricultura, padecieron las mismas penurias que los indios ante el ataque de los apaches; se abstuvieron de la búsqueda del oro y plata en las minas y placeres, así como adquirir y construir en propiedad bienes materiales que corrían el riesgo de perder en cualquier momento, ya que los soldados de los presidios ni los escoltas del misionero, fueron suficientes por la defensa de la población y evitar el robo del ganado de los pueblos. Por lo que se implementó la construcción de muros de adobe, situación que requirió el esfuerzo de los indios, teniendo que dejar en abandono las tierras de cultivo. Del mismo modo, perjudicó a las misiones las salidas a campaña de los indios, acompañando a los soldados presidiales, con el fin de acabar con los apaches, tarea que resultó por demás infructuosa. Como zona de frontera los pueblos de la Pimería Alta y Baja, fueron acosa2 por todos rumbos, no sólo los pueblos colindantes con tierras de gentiles, sino que se internaron hasta los pueblos de españoles y mestizos como sucedió en el puerto de Santa Ana el 25 de enero de 1805, donde los apaches dieron muerte a cuatro yaquis, además de robarse 230 ACH. Informe de fray Bartolomé Jimeno, padre de la misión de Tumacácori, marzo 5 de 1773.sección diocesana, gobierno eclesiástico mitra de Sonora, caja 1, legajo 5, 1744-1799.

